¿Nació otra superpolibanda?
El primer aviso sobre la existencia de una nueva gran organización delictiva que actúa en la zona sur del país fue el aún misterioso atraco al camión de la Administración Nacional de Correos el 9 de agosto pasado. Si bien las hipótesis trascendidas en aquel entonces indicaban la presencia de drogas o armas en las sacas hurtadas, hasta ahora no se ha establecido el verdadero fin de los cacos.
Esto incluso da la pauta de que el grupo tiene la posibilidad de mantenerse impenetrable en este aspecto. Y en otro más. Las más de 80 sacas aún no han aparecido, ni siquiera vacías, como así tampoco las miles de cartas comunes y corrientes que sin duda también contenían las sacas.
Todo indica que los delincuentes sabían de la existencia de determinado cargamento y que, para hacerse de él, interceptaron el camión a poco de que saliera del Aeropuerto de Carrasco; luego amarraron a los funcionarios en la caja y lo trasladaron hasta la localidad de Progreso. En el camino habían trasegado las sacas a otro vehículo.
Cuando los rehenes pudieron liberarse explicaron que al ser abordados los desconocidos se identificaron como policías.
Ataca de nuevo
El paso de las semanas hizo que el caso de «el correo» sea parcialmente olvidado. Pero volvió al tapete ante una nueva aparición de «otro» grupo que se asemeja en muchas cosas en su accionar. Fue el 27 de setiembre y desde entonces se había mantenido en el «anonimato». El chofer del camión matriculado en Rivera con la chapa FRX 690 había levantado un embarque de cigarrillos en el puerto capitalino y se disponía a llevarlos a la zona franca riverense.
Los informes policiales obtenidos por LA REPUBLICA indican que SP había circulado 11 kilómetros por la Ruta 5 cuando vio lo que parecía ser un piquete policial. Con linternas le indicaron que frenara la marcha. Cuando lo hizo, los supuestos funcionarios –que tenían chalecos con la palabra Policía– lo amenazaron con revólveres de grueso calibre.
Subieron al camión y uno de ellos tomó el volante siguiendo camino por la Ruta 5 hasta doblar a la derecha a unos 15 o 20 metros. Allí lo pasaron a la valija de un auto, en la que fue llevado durante varias horas, pasando por arriba de dos vías según relató. En determinado momento se detuvo la marcha y no la reiniciaron hasta que se contactaron a través de teléfonos celulares, supuestamente con el coordinador del golpe.
SP fue liberado en la zona de Progreso, a pocos kilómetros de donde apareciera el camión y los funcionarios del correo el pasado 9 de agosto. La víctima hizo la denuncia en la Seccional 19ª de Progreso que luego la derivó a Montevideo porque en la capital fue el inicio del periplo delictivo, recayendo en la Seccional 22ª.
Al camionero le fueron exhibidos los chalecos que usa la Policía «común», pero el hombre explicó que esos no eran, y dio detalles de las características que recordaba. Varias fuentes consultadas por LA REPUBLICA coincidieron en que esos chalecos «son similares a los que usa personal de particular»: de tela, sin mangas, con la palabra Policía en la espalda y abiertos adelante.
El robo de las 900 cajas de cigarrillos por un valor de 82 mil dólares demostró estar ante una gran organización capaz de obtener información precisa, con infraestructura para almacenar mercaderías, con vehículos propios y con una red de grupos menores dedicado, en este caso concreto, a la colocación del botín en el mercado negro. Los cigarrillos venían de Argentina y eran de las marcas Derby, Star Light y Boots Light.
Esta realidad y la presunta participación de policías en la organización ha determinado que la investigación sea llevada por los tres organismos especializados. El juez penal de 7º Turno es el encargado de la causa.
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