Reclusos presentaron por primera vez obra teatral fuera de la cárcel

Fuga masiva del Comcar

Aconteció en el «Teatro del Centro» de la Plaza Cagancha y en el estreno –que fue sólo de ingreso con invitaciones especiales– hicieron acto de presencia las más altas autoridades policiales y carcelarias, el ministro del Interior, Guillermo Stirling, el ministro de la Suprema Corte de Justicia, Gervasio Guillot Martínez, diputados, senadores, autoridades religiosas de la Iglesia Anglicana, miembros del cuerpo diplomático acreditado entre nuestro país, medios de prensa y personas de la cultura nacional.

El «Teatro Experimental XIII» del Comcar hace ya un largo tiempo que viene realizando actividades dentro del espacio carcelario, bajo la égida y la inspiración de la reverenda anglicana Audrey Taylor, especialmente para reuniones extraordinarias que se llevan a cabo los días dedicados al niño, la madre, el padre, etcétera. Incluso recientemente estrenaron una obra de teatro infantil y tienen un grupo murguero en actividad que ameniza muchos de estos actos.

Coincidencias

Todos los presentes coincidieron en lo previo, sobre la importancia que este tipo de experiencias tiene en la política de rehabilitación carcelaria, fundamentalmente en aquellos reclusos que muestran buena conducta e interés por ocupar su tiempo en actividades creativas y productivas.

Una vez finalizada la obra, un largo aplauso ovacionó a los intérpretes que, a pesar del carácter de teatro aficionado experimental, lograron una puesta en escena de excelente nivel que por momentos al espectador le hizo olvidar que se encontraba frente a un grupo de «recién llegados a las tablas», sin más escuela que el tiempo dedicado desde hace unos meses a consustanciarse con los sectores de la escena y la actuación.

Es de destacar que todo el montaje estuvo en manos de los reclusos, desde la interpretación, hasta la confección y diseño de los vestuarios, maquillajes, escenografía, luces, sonido, etc. Seguramente fue una velada teatral distinta. En el aire flotaba un nerviosismo más intenso aún que el de por sí habitual de todos los debuts, por más profesionales que sean los actores. Se trataba de un descubrimiento a ambos lados: los espectadores por ser testigos de una experiencia poco frecuente y los actores, por saberse fuera de los muros carcelarios, conviviendo gracias al arte, un espacio de libertad «extra».

De acuerdo a nuestras referencias, es la primera vez en la historia que un grupo teatral penitenciario sale de los límites de la prisión para presentarse en un escenario convencional ciudadano. Recordamos la experiencia del Teatro Experimental Penitenciario (TEP) que dirigiera en la ex Cárcel de Punta Carretas el doctor Juan Carlos Patrón allá por la década del 60, en largas temporadas abiertas al público en general, pero representadas en el escenario de una salita teatral interna del establecimiento carcelario.

Esta incursión «con transitoria» de más de una veintena de reclusos por las tablas de un teatro, reconforta e inspira a aquellos que de una forma u otra sostienen que siempre (o casi siempre) es posible recuperar a los hombres que incurren en el delito, si se encuentra la herramienta humana justa para lograr su reinserción social.

Elenco por orden de aparición

Peraltona, Pablo Suárez; Nuestro Señor, Julio Vega; San Pedro, Miguel Pérez; compadre, Sergio Nadal; Maruchenga, Juan Da Silva; caballero «Lili»: Enzo de los Santos; muerte, Jorge Silveira; fullero, Jorge González; magnate: Mario López; matasano, Gabriel Corballido; gobernador, Jorge Correa; finadito, Marcelo Buriani; lacayos, Jorge Silveira, Miguel García; vecinos, Juan Luis Pintos; Capangas, Américo Rodríguez y José Luis Paz; funebrero, Enzo de los Santos; coro a cargo de todo el elenco; luces, Domingo Tapia; sonido, Mauro Sosa; utileros, Gabriel Cotello y Ariel Jiménez; dirección, Andrés Moscovics; ayudante de dirección, Luis Uribarri; productora, Rvda. Audrey Taylor.

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