
Faltaban algunos minutos para las cuatro de la tarde, cuando dos inspectores de la Intendencia Municipal de Montevideo, agobiados por el intenso calor, se recostaron a la pared de un negocio ubicado en Pablo de María y 18 de Julio, buscando un poco de sombra. Una moderna camioneta, estacionada en doble fila, llamó la atención de los inspectores, ya que, además de la falta cometida, tenía matrículas antiguas. Ambos trabajadores se acercaron al vehículo y anotaron la matrícula (550252).
El propietario del vehículo salió corriendo desde el interior de un local comercial e insultó a los inspectores que lo miraron sorprendidos. Al informarle que la camioneta estaba en infracción por estar estacionada en doble fila, el hombre retrucó el rezongo diciéndoles que sólo había bajado dos minutos a comprar un remedio que debía llevar con urgencia a su hogar. Los inspectores le pidieron la documentación del vehículo, a lo que el sujeto respondió que se la había olvidado. Ante la negativa, los trabajadores de la comuna capitalina fueron contundentes: “Vamos a tener que llevarla”. Esas palabras hicieron explotar al conductor que, de un salto, se subió al vehículo y encendió el motor. Uno de los inspectores se paró delante de la camioneta pensando que detendría la marcha, pero lejos de lo esperado el sujeto apretó el acelerador y se llevó por delante al inspector que cayó al suelo quedando enganchado al guardabarros. A toda marcha, el violento hombre salió esquivando autos y peatones rumbo al BPS, donde fue detenido por un policía que cumplía el servicio 222.
El inspector lesionado, de 41 años, fue atendido por una unidad de emergencia médica y luego trasladado a un centro asistencial donde quedó internado en observación. El detenido, JLG, de 23 años, poseedor de antecedentes penales, se negó a realizarse el examen de espirometría e intentó golpear a los agentes, quienes debieron reducirlo mediante el uso de la fuerza. *
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