"A pesar de las fugas, la cárcel de Colonia sigue siendo un modelo"
Colonia
«Es que el ansia de libertad es natural en el ser humano», explicó Bernal, y agregó: «Nosotros no vamos a hacer cambios, pero sí debemos ajustar mejor los criterios para asignar beneficios a los reclusos. Se deberá estudiar a fondo cada caso para determinar si la persona está en condiciones de salir a trabajar fuera de las áreas de seguridad».
En todos los casos de evasiones, cabe agregar, los involucrados aprovecharon salidas al predio de la chacra y al horno de ladrillos de la cárcel para concretar sus propósitos, pero en ninguno de los casos se concretaron mediante violencia o roturas del inmueble.
Las fugas recientes que cobraron más notoriedad fueron, en agosto de este año, la de Adhemar Quintana y, a mediados de setiembre, la de Hugo Henry Pereira. Cabe agregar que Quintana es hijo de un jerarca policial retirado que fue subjefe de Policía de Montevideo.
El primero, en 1996, participó junto a dos compinches del homicidio del chofer de la Dirección Nacional de Catastro Adhemar Tejería Vaz, hecho por el que lo procesaron en 1997. Luego de fugarse, hace un mes y medio, buscó refugio en Carmelo, en el domicilio de un circunstancial compañero de prisión con el que había trabado amistad. Allí fue recapturado por los uniformados locales en un rápido y eficaz procedimiento.
Anteriormente, por 1987, integró una banda de asaltantes que cometió diversos atracos en Montevideo, justo en la época en que su padre era subjefe de Policía capitalino. Tras ser capturado y procesado, el joven Quintana cumplió una condena y luego de recuperar su libertad se fue a Colonia, donde no era conocido.
Hugo Pereira, por su parte, integró conjuntamente con un delincuente de Montevideo y otro de Canelones la banda que intentó robar el Banco Holandés de Colonia del Sacramento. También se fugó aprovechando un descuido y aún permanece prófugo. No se descarta la posibilidad de que haya logrado cruzar a la vecina orilla.
Cárcel modelo
«Estas situaciones aisladas –afirmó el inspector Bernal– para nada alteran la condición de cárcel modelo que distingue a Piedra de los Indios».
«Hemos recibido el beneplácito de la Suprema Corte de Justicia en la última visita de cárceles y también lo ha destacado el Servicio de Paz y Justicia (Serpaj), así como legisladores que la han visitadio». Bernal afirmó que «no es conveniente mezclar personas provenientes de otras cárceles, por ejemplo de Montevideo, porque está demostrado que se alteran algunas normas de conducta y de convivencia».
El jefe de Policía coloniense reveló: «En estos momentos, en nuestra cárcel sólo quedan ocho reclusos de esas características y da la impresión de que se han adaptado sin problemas, por lo que no me veo en la necesidad de pedir que los trasladen».
«Lo importante –reiteró– es que no vengan otros, para no crear condiciones de vida contrarias a las convicciones que nosotros defendemos y fundamentalmente evitar hacinamientos que conspiran contra la rehabilitación de los reclusos».
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