No va más a la "timba"
Danilo Albín – Canelones
«Existe una política de esta jefatura tendiente a disminuir, en la medida de las posibilidades, el juego clandestino en el departamento», señaló a LA REPUBLICA el jefe de Policía de Canelones, inspector principal (r) Luis Pereyra Roldán. Estas acciones, destacó, quedan bajo la órbita del departamento de Orden Moral de la Dirección de Investigaciones, similar al de Orden Público de Montevideo.
En ese marco, durante los últimos días el comando central recibió una comunicación acerca de una vivienda de la localidad de San Jacinto, donde tendrían lugar apuestas clandestinas. Tras obtener esta información, Pereyra Roldán dispuso que los efectivos de la mencionada repartición montaran un discreto operativo para arrestar a los violadores de la ley.
De esa manera, en las últimas horas un grupo de efectivos policiales arribó a la mencionada finca, ubicada en la zona «céntrica» de esta pequeña localidad canaria, poblada mayoritariamente por productores hortifrutícolas y prácticamente sin centros –ni públicos ni privados– de esparcimiento y recreación.
Tras aguardar sigilosamente algunas horas en el exterior de la casa, los policías a cargo del operativo ingresaron a la misma, provocando un verdadero caos entre las aproximadamente cincuenta personas, fundamentalmente del sexo masculino, que alrededor de una improvisada cantina realizaban fuertes apuestas por dinero, jugando al popular «monte criollo».
Según los entendidos, ese juego de azar permite varias apuestas, lo que hace aun más importante la cantidad de dinero en pugna.
Y llegó la Policía
Al constatar que habían sido descubiertos por la Policía, los apostadores trataron desesperadamente de huir del lugar, generándose un desorden que complicó la actuación de los alrededor de ocho efectivos que intervenían en el caso. Fuentes policiales consultadas por este matutino indicaron que, en medio de un gran griterío, cerca de 20 personas escaparon por las ventanas de la vivienda.
De todos modos, los sabuesos capturaron a 30 apostadores mayores de edad, de los cuales varios registraban antecedentes penales. Además, incautaron la «materia prima» de la actividad nocturna: naipes españoles, fichas de distintos valores, dinero en efectivo y otros implementos necesarios para la puesta en marcha de los prohibidos juegos de azar.
Pocas horas después de ser detenidos, las tres decenas de jugadores fueron trasladados en varios móviles policiales al Juzgado Letrado de Pando, donde el magistrado interviniente dispuso que todos recuperaran la libertad perdida aquella caótica noche y que fueran emplazados a declarar en los próximos días.
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