La Cárcel de Paysandú pasó a ser modelo
El entorno de la cárcel local y los rumores que circulaban sobre lo que pasaba detrás de los muros nunca habían podido ser constatados, por una política que impedía que los medios de prensa accedieran a ese lugar. Con el cambio de jefe la situación se revirtió rápidamente y el propio inspector Santos Vicio se apura a decir: «No hay nada que esconder. Cualquier medio puede concurrir sin previo aviso, recorrer las instalaciones y sacar sus propias conclusiones».
LA REPUBLICA lo hizo, junto al director de Coordinación Ejecutiva de Jefatura, el comisario inspector Elbio Aboal, y al comisario Jesús Pereira encargado de la Cárcel, quienes explicaron el funcionamiento de la prisión. Como aspectos generales se observan buenas condiciones de higienes, un «clima» distendido y mucha actividad.
La Cárcel Departamental de Paysandú fue inaugurada en 1979 por el entonces jefe de Policía, el coronel Berois, cuyo ayudante era por entonces el actual número uno de la fuerza local. El inspector Vicio recordó con respecto a esto que Berois no la quería inaugurar porque faltaba el cerco perimetral, y aseguraba que si comenzaba a funcionar de esa manera nunca más se terminaría.
Pasaron 21 años y a pesar de la austeridad impuesta por el Poder Ejecutivo, hoy están avanzadas las obras para elevar el mencionado cerco. Según explicaron el coordinador ejecutivo y el director de la cárcel, el jefe de Policía habló con el director general de Secretaría, Guillermo Maciel, quien «nos escuchó y comprendió lo que estábamos necesitando para este recinto carcelario. De esta manera se consiguió una suma importante de 1.350.000 dólares para el muro perimetral de toda la cárcel. Se hizo una licitación y la empresa que ganó es sanducera, lo que va aportar mano de obra del departamento. Ya está finalizada una primera parte y se va a completar en poco tiempo más todo el recinto».
La mente ocupada
Durante la recorrida los jerarcas mostraron las instalaciones y explicaron el funcionamiento.
–¿Quiénes realizan la mantención del establecimiento?
–Todo eso es tarea cotidiana de los propios presos. Ellos mismos también se preparan el alimento. Creemos que esto no es extraordinario, sino que estamos cumpliendo con un requisito elemental que debe tener todo ser humano. El hecho de que esté pagando una deuda frente a la sociedad y a la ley, no nos da derecho a nosotros a un mal trato, a no escuchar sus reclamos. Cuando hay planteos los estudiamos y los ponemos a consideración. Siempre debe haber un vínculo entre el preso y la Policía.
–¿Se han puesto nuevamente a trabajar los talleres?
–Esto para nosotros fue una de las primeras metas por varios motivos. Primero para que el detenido pueda desarrollar su capacidad en ese trabajo que él va realizando, y cuyo producto vende para sustentar sus necesidades, o las de su familia. Esta tarea es fundamental porque al estar ocupado se le hace más llevadero la estadía en la cárcel. Además en un mañana lo aprendido en los talleres les puede servir para reinsertarse socialmente. Nosotros llevamos un control de su asistencia a los distintos talleres, y después de cuatro meses le damos un certificado que lo ayudará en su futuro.
También se fabrican bloques de cemento y muy pronto vamos a tener un horno con su correspondiente rotativa para la fabricación de ladrillos: es decir toda una tarea que los saca de ese contexto que a veces parece el final. Esta es nuestra filosofía: por estar preso no debe ser maltratado, no debe comer mal; ya perdió la «libertad» y no podemos agregarle un aspecto más a su pena.
–¿Los pabellones todos cuentan con televisores color y el sistema de cable?
–Creo que en eso también hemos avanzado. Es una forma de esparcimiento sano, recreativo, informativo y además instructivo. Ellos mismos han hecho los correspondientes tendidos, han empotrado en cada cucheta los enchufes del suministro de energía eléctrica. La parte de albañilería y pintura es obra de los reclusos.
–¿También hay una biblioteca?
–Está administrada por los reclusos con el material que es donado. Nosotros lo clasificamos y ellos se encargan de la parte de distribución, de llevar las fichas correspondientes en la computadora del material que se presta. Aquellas personas que quieran donar libros, revistas, diarios serán bien recibidas.
–¿Los internos tienen una habitación para estar con su pareja?
–Sí, durante una hora, cuando se solicita, los internos que lo deseen pueden compartir con su pareja una intima relación, la cual creemos buena para el normal desarrollo psicológico y afectivo. El ser humano necesita ese momento elemental y no por estar detenido tiene que sufrir ese castigo de no poder tener relaciones sexuales.
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