Guatemaltecos apelan al linchamiento ante la lentitud de los tribunales

Dos comunidades del norte de Guatemala vivieron este fin de semana horas de convulsión cuando sus pobladores destruyeron un puesto de policía e intentaron linchar a dos agentes y a tres supuestos delincuentes, informaron este domingo diversas fuentes.

En un primer incidente, registrado el pasado viernes, pobladores de la comunidad de San Bartolomé de las Casas ubicada en Alta Verapaz, unos 325 kilómetros al norte de la capital, destruyeron la estación de la Policía Nacional Civil (PNC), quemaron tres motocicletas de la comisaria y dañaron un carro patrullero.

De acuerdo con Leonidas Linares, secretario de la Municipalidad local, el suceso se produjo luego de que un agente de la PNC, en estado de ebriedad y sin saber conducir, tomó un auto de patrulla y se estrelló contra una caseta ubicada en el mercado.

En el accidente resultó herida una mujer, tras lo cual una multitud se dirigió a la estación policial para que le fuera entregado el agente.

Ante la negativa de las autoridades policiales, los pobladores rompieron puertas y ventanas para intentar ingresar al local y tomaron como rehenes a dos policías, según constató un fotógrafo de la AFP en el lugar.

Después de varias horas de negociaciones, los pobladores dejaron en libertad a los agentes.

Esta es la segunda estación destruida en menos de dos meses: la primera fue el pasado 2 de agosto en el pueblo fronterizo con México, Tecún Umán, 325 kilómetros al suroeste de la capital, después que agentes se negaran a entregar a un supuesto asesino que la muchedumbre pretendía linchar. Por otra parte, en la comunidad Llalpemech, Chisec, Alta Verapaz, unos 310 kilómetros de la capital, una muchedumbre capturó el viernes a tres supuestos asaltantes y los mantuvo amarrados por más de diez horas, con la intención de lincharlos, lo cual fue evitado por la intervención de la policía, constató una fotógrafa de la AFP.

Luego de varias horas de negociaciones, los pobladores también desistieron de sus planes de quemarlos vivos y entregaron a los supuestos asaltantes a la policía.

En Guatemala los linchamientos se han vuelto comunes, especialmente en poblados indígenas que han tomado la justicia en sus propias manos, ante la impunidad reinante y la lentitud de los tribunales.

Según el Grupo de Apoyo Mutuo (GAM), integrado por familiares de desaparecidos, el año pasado fueron linchadas 40 personas, 58 vapuleadas hasta la muerte y otras cinco lapidadas. (AFP)

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