Estuvo seis días presa, se fugó y a las pocas horas se entregó
Una muchacha de 22 años, procesada con prisión el pasado 16 de setiembre por «reiterados delitos de falsificación de documentos privados en concurrencia fuera de la reiteración, con un delito de apropiación indebida y reiterados delitos de estafa», se escapó el viernes de noche de la cárcel de mujeres de Durazno. Estuvo seis días tras las rejas y en la primera oportunidad que tuvo buscó recuperar la libertad mediante una fuga.
De acuerdo a la información recabada por LA REPUBLICA la joven, con antecedentes penales previos, identificada como Laura Grissel Ferreiro Silvera, se encontraba en el recinto destinado a las presas duraznenses que funciona en la Seccional 1a. de la ciudad. Eran las 20 y 45 del viernes cuando aprovechó un descuido de su custodia para trepar a un auto estacionado que se encontraba en uno de los patios, gracias a lo cual llegó al local donde funciona la guardería policial.
Desde allí, y sin mayores dificultades, logró ganar la calle y perderse en la ciudad. Lo primero que hizo fue llegar a la casa de familiares, en donde estuvo poco más de dos horas. Ferreiro fue convencida de que lo mejor que podía hacer era desistir de su actitud y volver a la cárcel para cumplir su pena. Pasados veinte minutos de las 23 horas de ese viernes, la reclusa fugada volvió a la Seccional 1a. acompañada por sus familiares y se entregó. Ferreiro había sido recluida luego de establecerse que había robado la documentación personal de una mujer, elementos a los que adulteró para realizar varias compras de subido valor. Cuando los resúmenes de cuenta le llegaron a su titular, ésta denunció el hecho a la Policía. En rápidas pesquisas fue descubierta y con los elementos de prueba a diposición, la Justicia dispuso su encarcelamiento.
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