Experta criminóloga de Francia dirigió simulacro realizado por la Dirección Nacional de Policía Técnica

Un atentado terrorista simulado estremeció unidad de la Armada

El sitio elegido para el ejercicio fue el establecimiento de la Armada Nacional de Punta Tigre ubicado en el barrio Santa Catalina, atrás del Cerro de Montevideo.

El lugar cuenta con un terreno que abarca parte de la playa y una zona descampada donde los militares practican ejercicios de tiro al blanco y explosiones controladas.

Una camioneta marca Lada color azul, que aparentaba llevar varios años en desuso fue la elegida para hacer de coche bomba. Los militares expertos en explosivos elaboraron una munición a base de carbón vegetal, pólvora aluminizada y sales minerales similar a las empleadas en atentados terroristas, aunque cabe aclarar que el poder explosivo era solo un tercio del comúnmente utilizado por los grupos extremistas. Los tres tubos cargados con pólvora fueron colocados en lugares estratégicos: el primero en el techo del vehículo, el segundo bajo el asiento y el tercero en un maletín que supuestamente había sido dejado sobre la camioneta. Un perito en explosivos fue quien activó la mecha mientras los participantes del operativo (investigadores de policía técnica, bomberos y forenses), aguardaban el estruendo refugiados tras un montículo de tierra. La detonación del primer artefacto fue menos potente que el segundo pero sirvió para provocar un enorme agujero en el techo de la camioneta.

La gendarme Fabienne Martínez de la policía francesa fue quien dirigió al grupo de policías a la escena del atentado señalándoles los pasos a seguir tal como si se tratara de un hecho real. Lo primero fue delimitar la zona para buscar restos del explosivo y del vehículo. Lo segundo fue recolectar esas pruebas que luego serían llevadas a los laboratorios de Policía Técnica para ser analizadas.

Continuando con las acciones, la experta francesa señaló que es muy probable que los terroristas utilicen una segunda bomba en el mismo vehículo ya que con la primera llaman la atención de la policía y con la segunda cumplen con el cometido de matar al mayor número de personas posibles.

La segunda detonación fue mucho más potente que la primera. El asiento del chofer quedó hecho trizas y el piso del vehículo se abrió como si se tratara de una flor.

En el suelo, debajo de la camioneta, podía observarse un cráter provocado por el cilindro metálico que quedó prácticamente pulverizado y esparcido por los alrededores del automóvil.

Nuevamente se levantaron pruebas y se sacaron fotografías para su posterior análisis.

La última detonación destrozó el pequeño maletín que voló a unos 100 metros del lugar de la explosión. Los peritos recogieron los fragmentos y culminaron la actividad con aplausos dirigidos a la gendarme Martínez que agradeció la gentileza con su mano en lo alto y una gran sonrisa.

El director de Policía Técnica, inspector Lucas de Armas, agradeció la cooperación de los visitantes europeos entregándoles una plaqueta donde expresaba la gratitud de todo el personal por la visita.

Los participantes dijeron estar sorprendidos por la capacidad de Fabienne Martínez, que con muy pocas palabras en español pero una desbordante simpatía, supo explicar con lujos de detalles los complicados pasos a seguir en cada una de las escenas que fueron montadas para la ocasión. *

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