Pasó la noche con el amante y llamó al marido para decirle, en estado de angustia, que la habían raptado

Visiblemente afligido el hombre se presentó en la medianoche en la comisaría para denunciar que su esposa había sido secuestrada por uno o más individuos. Por lo menos así lo señalaba la voz temblorosa de la mujer que había quedado registrada en el contestador automático.

La Policía tranquilizó al hombre y le pidió el número del cual había llamado su señora. Un oficial discó el número pero del otro lado una voz de hombre no quiso saber nada con la Policía y cortó de inmediato la comunicación. «Llame usted, a ver qué pasa», le dijo el oficial al denunciante cuando la madrugada ya había entrado. El hombre marcó el número nuevamente y el dueño del celular atendió algo fastidiado.

Cuando le dijo que era el esposo de la mujer que estaba reteniendo, el individuo miró a la mujer desnuda que tenía a su lado y tuvo un momento de piedad. «Hablá con tu marido y le extendió el celular». Con voz trémula, la joven mujer le dijo al esposo que estaba bien y que sus captores le habían dicho que la dejarían en libertad.

Antes que se cortara la comunicación, el hombre escuchó que el «otro» gritaba «te la devuelvo en la mañana». El hombre volvió a su casa acompañado por uno de los policías de la seccional de su barrio. A eso de las siete de la mañana la joven mujer volvió a la casa y le contó al esposo las peripecias del «secuestro». Las relaciones quedaron muy tensas porque el hombre sospechó que su esposa no le estaba diciendo toda la verdad y mucho menos el oficial de Policía que llegó al rato y que la interrogó durante varios minutos para desentrañar el caso. Resta saber si el juez penal de turno entiende, además, que existió una simulación de delito. *

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