Nuevo operativo evitará que turbas ataquen agentes y rescaten ladrones
El «rescate» de un rapiñero por parte de varias personas en la zona de Colón y la agresión a dos policías, sumado a otro hecho de similares características registrado el mismo día en la Ciudad Vieja, además de otros hechos de idéntico corte fue objeto ayer de profundo análisis por parte de los integrantes del comando de la jefatura capitalina.
Si bien el jefe de Policía, inspector Ricardo Bernal, dijo que para el Instituto no existen zonas rojas, donde los efectivos no pueden entrar, por otro lado admitió que hay algunos lugares conflictivos que dificultan seriamente los procedimientos policiales.
Bernal reconoció la doble preocupación del Comando, ya que por un lado estos agrupamientos de gente muchas veces impide que un detenido que ha cometido un delito sea puesto a disposición de la Justicia y por otro se expone la integridad física de los agentes que deben llevar a cabo detenciones.
Para evitar ello, explicó Bernal, de ahora en adelante cualquier policía que deba llevar a cabo un procedimiento, en las cercanías de lugares conflictivos, deberá primero dar aviso a la Mesa Central de Operaciones para que se envíen refuerzos.
Cada situación es distinta, empero los oficiales superiores que deben enviar refuerzos a un lugar determinado tienen la capacidad suficiente como para discernir cuántos patrulleros deben ser movilizados y si es necesario la participación de un grupo de choque, agregó el jerarca.
El inspector Bernal señaló que no es intención de esta Jefatura, crear un estado de guerra innecesario, no obstante lo cual se debe cumplir con el deber de llevar a los delincuentes ante los jueces y por otro lado evitar que los policías se vean expuestos a ataques en masa que no pueden responder.
Es por eso, concluyó el jefe de Policía, que el nuevo dispositivo no apunta a la represión, sino a desmovilizar malones antes que se formen con una fuerte presencia disuasiva. *
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