Los baños públicos son utilizados para los ominosos encuentros sexuales

El Parque de Rivera se ha convertido en mercado de prostitución de niños

La presencia de niñas a altas horas de la noche, junto a «señoras mayores» que ofician de custodias, ejerciendo la prostitución ha causado más de un dolor de cabeza a las autoridades de Uruguay y Brasil. Es común escuchar de señoras de más de 50 años una frase que refiere a cómo conseguir dinero cuando hace falta «y, si no consigo voy a tener que ir al Parque», por lo que a buen entendedor…

La dificultad para determinar la línea que separa un país de otro ha servido para que las policías de ambos países no hayan podido resolver este verdadero drama. La oferta a veces supera la demanda, por lo que quienes manejan el negocio han tratado de «mejorar el producto», inaugurándose en nuestra frontera un verdadero mercado de pedofilia.

Las diferentes ONG que han realizado trabajos en el lugar han dejado en evidencia cifras que son realmente alarmantes: niñas y niños desde los 11 años ofreciendo servicios sexuales a adultos que frecuentan el lugar. Se utiliza para ello normalmente los baños existentes en el lugar, seguramente por consejo de «usuarios» de otras épocas. Pero no solamente las menores ofrecen sus servicios sexuales en el lugar, ya que también los travestis normalmente desprovistos de ropas se ofrecen alegremente a los automovilistas, pasando del buen humor al enojo cuando se trata de defender el «punto», cuando una dama ingresa en sus dominios.

 

Un mercado paralelo

La droga en sus variadas expresiones circula libremente en la frontera teniendo como principales consumidores a personas jóvenes y normalmente de bajos recursos. Esto determina que drogas como el «crac», un derivado de la cocaína y que causa estragos en los consumidores, la temida pasta base y hasta la marihuana que en forma de «porro» circula de boca en boca de los jóvenes de menos ingresos, formen un verdadero mercado paralelo al de la prostitución. Es suficiente detenerse en una de las tantas esquinas de la calle Sarandí, luego de las once de la noche para que comience un verdadero desfile de jóvenes y niños en su mayoría procedentes de barrios carenciados. El «porro» ya es habitual en sus manos en su largo trajinar hasta el punto de reunión, por lo que es fácil imaginar el estado de los jóvenes cuando emprenden su regreso a casa.

La Policía riverense ha realizado innumerables operativos, deteniendo a jóvenes consumidores, quienes son puestos a disposición de la Justicia para ser luego entregados a «sus responsables», pero a la noche siguiente todo vuelve a empezar.

La policía militar brasileña por su parte, a pesar de los patrullajes que realiza, normalmente no se detiene ante la aglomeración de travestis, prostitutas y demás, por lo que hasta hace pocos días dejaban actuar a nuestra policía, siempre y cuando no cruzaran la frontera.

El inspector general Carlos Migorena -que ha realizado un intenso trabajo para reducir el número de accidentes y consumo de alcohol  ahora apuntó la mira hacia el Parque. En virtud de ello, combinó tareas con la Jefatura de Policía local y la Asociación Comercial e Industrial, aumentando la presencia de efectivos y reuniéndose con el comandante de la Policía Militar Brasileña para que el esfuerzo sea conjunto. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje