Erraron tres penales y descargaron toda su furia contra juez del partido
Una brutal agresión sufrió un juez de fútbol, que pese a que sancionó tres penales a favor del cuadro suyo, la hinchada lo terminó agrediendo. El hecho se registró el pasado 2 de noviembre al término del encuentro que disputaban Barrio Nuevo y Once Corazones, en categoría Sub 18 de la Divisional B. El encuentro transcurrió con normalidad, concluyendo en un empate a uno, pese a que el juez Enrique Olivera había sancionado tres penales a favor del Club Barrio Nuevo.
Molestos por el arbitraje, o quizá por la mala puntería de sus jugadores, parciales y el cuerpo técnico del Club Barrio Nuevo comenzaron a agredir Olivera con una violencia inusitada. Tal fue la agresividad que fue necesaria la intervención de la Policía, que con no poco de trabajo logró rescatar al árbitro de la turba que seguía agrediéndolo.
Olivera debió ser trasladado de urgencia al Hospital Mercedes, experimentando traumatismo tronco abdominal izquierdo, quedando internado en observación
La Policía logró individualizar a dos de los agresores que quedaron a disposición de la Justicia. Tras la instancia respectiva la magistrado actuante dispuso el procesamiento sin prisión de OFRA y EJFS, ambos de 32 años, imputados del delito de lesiones personales especialmente agravadas, a quienes se les impuso como medida cautelar la prohibición de concurrir a espectáculos deportivos por el término de seis meses.
Insólito
Ante estos hechos, el partido de segunda hora fue suspendido ya que como es obvio el escenario deportivo no brindaba la seguridad necesaria. En tanto esta fecha de la categoría Sub 18 se completó con otros partidos, sobresaliendo el disputado entre Nacional y Artigas. Este encuentro también estuvo rodeado por situaciones insólitas ya que Nacional terminó ganando por nada menos que 31 goles a 1. Según lo consignó un colega deportivo de la prensa local, este hecho estuvo rodeado por situaciones poco creíbles, donde el delegado de Artigas fue el que tuvo el mayor trabajo, intentando detener a sus propios jugadores que continuamente salían de la cancha, anotaban goles en su propio arco o se dedicaban a jugar carreras de caballitos durante el encuentro. El partido fue suspendido por el árbitro que tampoco logró controlar a los jugadores de Artigas, quienes mientras duró el encuentro se dedicaron a boicotear a su propio cuadro ante las miradas atónitas del público y los propios contrincantes que no podían entender cómo sus adversarios les ahorraban el trabajo y continuamente se anotaban goles en contra.
Paradójicamente, la hinchada de Artigas se comportó con la corrección que le faltó a la de Barrio Nuevo y observó asombrada el tragicómico espectáculo que brindaron sus jugadores. *
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