Rosales visitará a los militares procesados por violación a los derechos humanos
En el marco de la posesión de los cargos de los nuevos jefes de las Divisiones 1 y 2, Juan Carlos Couture y Dardo Grossi, en Montevideo y San José, respectivamente, Rosales manifestó que se siente «cómodo» en su nuevo cargo y que cuenta con el apoyo de los integrantes de su fuerza.
También reveló que está siguiendo de cerca la situación de los militares Eduardo Radaelli, Wellington Sarli y Tomás Casella, que están siendo objeto de un proceso en Chile, acusados por el secuestro y asesinato del químico de la DINA, Eugenio Berríos.
Respecto de su futura visita a los militares procesados aquí en Uruguay, el comandante en jefe adelantó que «seguramente lo voy a hacer, simplemente es un problema de agenda. Llevo muy pocos días en el cargo y hay un montón de actividades que evidentemente hay que preavisarlas, lo que no quiere decir que esa prioridad, al momento de efectuarla, tenga que ver con la importancia de ello. Este tema para nosotros es de una tremenda preocupación, reviste una importancia muy grande», y sin duda está «en nuestros planes».
Seguidamente informó que el presidio que se está construyendo en el predio castrense está «prácticamente terminado, o sea que ahora, como ustedes entenderán, el Poder Ejecutivo está abocado al tema de la Cumbre, y con el doctor Gonzalo Fernández pensamos que quedan algunos detalles para coordinar, particularmente en cuanto a la operativa de esa cárcel, a nivel de Poder Ejecutivo y de las autoridades policiales, y después se procedería a efectuar el relevo cuya fecha no se ha determinado».
La ministra de Defensa Nacional, Azucena Berrutti, por su parte, dijo que esperaba mejores resultados de la búsqueda de restos de desaparecidos y anunció que el gobierno comprará un aparato para descifrar directamente los archivos microfilmados de la dictadura.
En el marco de la mencionada ceremonia de asunción de cargos en las divisiones 1 y 2 del Ejército, la secretaria de Estado confesó que le «hubiera gustado, como nos hubiera gustado a todos, mejores resultados.
Tenemos que ser realistas y recapacitar sobre el hecho de que 30 años es realmente un plazo de mucha consideración, que no es fácil recuperar».
Sobre el descifrado de los archivos de la dictadura señaló que los precios presentados en el marco de una licitación por empresas para la realización de la tarea han sido muy altos, y por ello se analiza otra alternativa. «Estamos viendo si podemos comprar un aparato lector en el extranjero, para hacer el trabajo directamente nosotros», adelantó Berrutti. *
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