Se enojó con su padre porque le recriminaba las malas juntas y le clavó un hierro en el pecho
El hombre estaba pronto para acostarse a dormir cuando su hijo de 30 años llegó al domicilio provocando un gran alboroto junto a tres amigos. Entre risas, cigarros y cervezas, los jóvenes se sentaron en el comedor y prendieron el equipo de música.
El hombre de 68 años llamó a su hijo en privado y le pidió que se fueran a otro lado ya que estaba cansado y quería dormir. El joven le gritó que no se iría y que si quería acostarse que se acostara pero que ellos se iban a quedar en el living escuchando música y charlando.
La discusión fue subiendo de tono hasta que el hombre tomó del brazo a su hijo y amenazó con golpearlo. El joven lo empujó y volvió adonde lo esperaban sus amigos que ya se habían terminado la segunda cerveza.
Enojado pero en calma, el hombre se acostó sin esperanzas de poder dormir.
Mientras tanto, el hijo seguía masticando bronca alentado por los amigos que no paraban de decirle que su padre era «un denso y un viejo sin gracia».
Tal vez bajo los efectos del alcohol u otras sustancias, el joven se levantó del sillón y caminó hacía la cocina.
Sin pensarlo dos veces, tomó un triángulo de hierro y caminó hacia el cuarto donde su padre dormía.
Se paró junto a la cama, levantó los brazos y dejó caer todo el peso de su cuerpo sobre el triángulo de acero que se clavó en el pecho de su padre. Al ver correr la sangre, el joven tiró el arma y corrió sin rumbo fijo. El hombre se levantó trastabillando y pidió ayuda a un vecino que lo trasladó al Hospital Pasteur.
La Policía continúa buscando al joven agresor que seguramente está siendo alojado en la casa de alguno de sus inseparables amigos. *
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