Ejército argentino hizo temblar a Paysandú al hacer estallar dos bombas a 2 kilómetros del Río Uruguay
Pasaban algunos minutos de la medianoche cuando los pobladores de la ciudad de Paysandú y los de la vecina ciudad argentina de Colón se vieron sorprendidos por dos fuertes estallidos que aparentemente provenían del cielo. De inmediato los teléfonos de Prefectura, Bomberos y de la Policía colapsaron debido a la cantidad de personas que llamaron para informar que «algo malo había sucedido». Los estruendos, que fueron dos y estuvieron separados por un lapso no mayor a los diez minutos, se escucharon en la capital y en algunos poblados cercanos, pero nadie pudo explicar el origen de ellos.
Desde el Puente General Artigas, los efectivos de Prefectura intentaron denodadamente averiguar qué fue lo que explotó, pero a pesar de haberse comunicado con todas las embarcaciones que se situaban a una corta distancia, nadie aportó datos relevantes.
El cuerpo de Bomberos departamental confirmó a la prensa local que no se trató de una explosión de gas subterránea, ya que los responsables de la firma «Conecta» descartaron esa posibilidad.
Por su parte, el diario El Telégrafo señaló que una mujer se presentó en la seccional segunda para denunciar que su vecino había efectuado un experimento químico con un potente gas y que había ocasionado una explosión, agregando que no era la primera vez que ocurría.
En consecuencia, personal de distintas dependencias se trasladaron a la zona de Washington y Libertad al mando del director de Seguridad, comisario inspector Hermenegildo Duque, y otros integrantes del comando, junto a una dotación de Bomberos a cargo del suboficial ayudante Héctor Machado.
Tras inspeccionar minuciosamente la finca, se descartó que las explosiones se hubieran originado allí.
Bombardeos argentinos
Mientras tanto, en la propia Jefatura de Policía de Paysandú, un gran número de personas denunció la ruptura de vidrios como consecuencia de los misteriosos estallidos.
Entre los pobladores comenzaron a circular varias versiones: mientras que algunos decían se trataba de un sismo, otros señalaban la posibilidad de que un avión supersónico hubiera roto la barrera del sonido justo sobre la ciudad de Paysandú.
También se manejó la hipótesis de un meteorito, de una explosión subterránea en una cantera de cal y algunos, algo más aventurados, dijeron que evidentemente se trataba de un misil lanzado como prueba desde la vecina orilla.
Esta última versión, seguramente estaba basada en lo ocurrido el 4 de abril del año pasado, cuando una luz amarillenta seguida de un fuerte estallido hizo temblar el suelo del departamento de Colonia. El misterioso caso quedó para la historia, ya que nunca se supo con certeza de qué se trató. La versión oficial se desconoce ya que quedó etiquetada como «confidencial». Algunos dicen que fue un meteorito que cayó en aguas del Río de la Plata y otros dicen que fue un misil lanzado desde una base militar Argentina. Lo cierto es que el misterio perdura hasta nuestros días.
La diferencia entre un caso y otro es que en el de Paysandú nadie vio luces extrañas en el cielo, sólo se escucharon dos explosiones que provocaron algunos daños materiales en varios puntos de la ciudad.
Pero, por increíble que parezca, los que manejaron esta «idea descabellada» eran los que estaban más cerca de la verdad.
En una investigación fulminante llevada a cabo por el periodista de LA REPUBLICA Luis Vega, se supo que «lo que sucedió en realidad fueron detonaciones ‘debidamente controladas’ que realizaron efectivos del ejército argentino en la zona de San Joaquín, a dos kilómetros de la costa del Río Uruguay, en Colón, en la provincia argentina de Entre Ríos», tal cual se lo informó en exclusividad el comisario Juan Alarcón, jefe de prensa en la jefatura policial de Paysandú. La zona está, asimismo, a un kilómetro del puente internacional, uno de los tres que ambos países tienen sobre el Río Uruguay.
Hasta el momento no se indicó qué tipo de explosivo fue el utilizado, pero aunque hayan sido de baja potencia el silencio de la noche ayudó a que los estruendos esparcieran el miedo sobre el litoral. *
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