Mastines fuera de control entraron a a una granja y mataron a 100 pollos
El miércoles de tarde un hombre de 40 años que vive en San Ramón cargó su camioneta con artículos de pesca y salió rumbo al arroyo Chamizo llevando consigo a sus dos fieles perros que nunca dejaban de acompañarlo.
El hombre tomó la ruta 94 y con los dos canes en la parte trasera de la camioneta pick up emprendió el corto viaje.
Al llegar al kilómetro 93.800, los perros comenzaron a alborotarse, ladrando de forma descontrolada y amagando a tirarse del vehículo. El hombre pisó el freno y abrió la puerta dispuesto a calmar a los canes. Mayúscula fue la sorpresa cuando vio que ambos mastines habían saltado enardecidos y encarando rumbo al campo a toda velocidad.
El propietario de los animales comenzó a llamarlos por su nombre pero los perros desobedecieron toda orden. Como el campo estaba alambrado, el hombre no traspasó los límites y se dedicó a gritarle a los perros que ya se habían perdido de vista. Pasaron varios minutos antes de que los perros volvieran con su dueño sucios de sangre y barro. Aunque algo nervioso, el hombre subió los animales a la camioneta y siguió rumbo al arroyo.
Luego de pescar y refrescarse en las claras aguas del Chamizo, el sujeto volvió a su casa dispuesto a olvidar el extraño comportamiento de sus perros, pero en horas de la mañana del otro día, la Policía golpeó a su puerta para interrogarlo.
Matar por matar
El hombre relató a los investigadores lo vivido el día anterior y juró que nunca se enteró qué habían hecho los animales durante su ausencia.
Los policías le informaron que ambos perros entraron como locos en una granja de aves de corral y de forma descontrolada atacaron a cuanto pollo se les cruzaban en el camino. Según el propietario de la granja, un hombre de 55 años, los pollos muertos superaban los 100 y los heridos se contaban por decenas.
Lo más curioso es que ninguno de los dos perros llegó a comerse a los pollos, solamente los mataban y continuaban descargando su ferocidad con otros animales.
El dueño de los canes le pagó al granjero los daños causados y prometió encerrar a sus perros «bajo siete llaves».
El comportamiento de los perros sigue desconcertando a los veterinarios que toman la hipótesis de cruzas peligrosas como la explicación más firme. El intento por tener un perro feroz y guardián, sobre todo en lugares donde abundan los espacios libres, hace que los dueños lleven a cruzar dogos con pitbull, doberman con ovejeros y otras razas consideradas peligrosas para evitar robos o daños a la propiedad.
Lamentablemente los animales que nacen, generalmente no son entrenados correctamente y al mínimo descuido descargan su furia contra todo lo que les llame la atención.
Para finalizar cabe destacar un estudio realizado en Chile, donde se explica que «sólo un 20% de la conducta del perro está determinado por su genética y el 80% restante lo está por su crianza. ¿Por qué hay tendencias tan claras a la violencia en algunas razas y otras no?, porque ciertas razas, por su reputación y aspecto, caen en muchísimos casos, en manos de gente desequilibrada y potencialmente peligrosa».
«Quienes desean animales de guardia efectivos adquieren razas de guardia y caen en el error de fomentar hasta el extremo su agresividad para que cumplan bien su función. Quienes quieren perros imponentes adquieren pitbulls o rottweilers, obviamente un perro adquirido sólo por ese motivo no recibirá la educación correcta y necesaria por parte de su dueño». *
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