Duplicaron a los habitantes, se tomaron todo lo que tenían a su alcance pero se portaron muy bien

La peregrinación rockera hizo temblar a Durazno pero se vivió la fiesta en paz

Todos los efectivos que cumplen funciones en la Jefatura de Policía de Durazno tuvieron que trabajar durante el fin de semana. Aquellos que libraban el sábado o el domingo, deberán elegir un día hábil de la semana para descansar. Es que no son muchos los uniformados y los visitantes que llegaron al departamento superan ampliamente la cantidad de habitantes. En la mañana del domingo se podían observar a miles de jóvenes durmiendo en las veredas y en los parques, sin contar aquellos que «de atrevidos», se animaron a pedirle a algún vecino que los dejara dormir en el jardín.

Los patrullajes se realizaron durante las 48 horas que duró el megafestival y a pesar de algunos desmanes alentados por la ingesta de alcohol, es de destacar que no se registraron hechos demasiado violentos. La Policía detuvo a unas 30 personas, 12 de ellos menores de edad, pero todos recuperaron la libertad, ya que sólo habían participado de algunas riñas generadas por rivalidades ya sea por grupos musicales o cuadros de fútbol, claro que todo ello bajo el efecto del alcohol.

«Son peleas callejeras donde no participan más de 6 o 7 personas, cruzan algunos golpes y se separan, no va más allá de eso», explicó a LA REPUBLICA el oficial consultado.

En cuanto a robos o rapiñas, se denunciaron algunos casos, pero en comparación con la cantidad de personas que se mueven por las calles duraznenses el número es casi insignificante.

 

Ni cuchillos ni revólveres

Los responsables de la seguridad del Pilsen Rock explicaron que «no se tiene por qué pensar que acá vienen ‘malandras’. Son jóvenes que vienen a divertirse y a pasarla bien. No son delincuentes, son simplemente muchachos -y no tan muchachos-, que vienen en busca de buena música y diversión». La Policía no encontró armas de fuego ni armas blancas. Si bien reconocen que en algunos casos, por precaución, prefirieron «cachear» a algún que otro joven, en todos los casos no pasó de una falsa alarma ya que no portaban ningún tipo de elemento peligroso.

En cuando al hospital de la ciudad, LA REPUBLICA pudo conversar con el encargado de la Emergencia quien confirmó que no ingresaron personas heridas, salvo tres hombres que sufrieron un accidente leve a la entrada de la ciudad. La mayoría de los hospitalizados se recuperaron del mareo provocado por el alcohol en menos de una hora y volvieron al Parque de la Hispanidad a agitar con sus banderas las melodías de sus bandas preferidas.

La Policía Caminera desplegada a lo largo de la ruta controló toda la parte del tránsito de manera exitosa ya que no hubo accidentes de consideración. «Algunos roces entre vehículos y nada más», dijeron.

El monitoreo de la Policía se realizó desde los accesos mismos de la ciudad de Montevideo, pasando por Canelones, Florida y Durazno. El mayor embotellamiento de vehículos se registró en el cruce de las rutas 5 y 12, donde un camión «dijo basta» quedando atravesado en medio del camino.

Un oficial de Policía dijo a medios locales del departamento de Florida que «no hubo problemas. Sólo hemos tenido que hablar con la gente y prevenirla».

«Lo más insólito fue un carro tirado por caballos, donde lo único que se veía eran banderas de ‘La Trampa’ y los asesoramos para circular con cuidado. La gente acepta y esperamos que sea responsable», dijo. «Hay algunos jóvenes que se sientan en la banquina. Dicen que le tienen miedo a las víboras y los camioneros que le tienen miedo a ellos, porque pueden tener algún accidente», agregó.

Como no podía ser de otra manera todo se vivió en calma al igual que en las ediciones anteriores. La Policía explicó que «ahora resta esperar que transcurran los días, ya que siempre aparece algún rezagado avisando que le falta el auto o que no encuentra la carpa». *

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