Factor externo bajo la lupa
La denuncia penal fue radicada el 24 de noviembre de 1999 y el 24 de febrero de este año se produjo la ratificación y ampliación de la demanda, tal como en su momento informara LA REPUBLICA. Mañana se concretará una nueva instancia en la sede del juzgado Penal de 20º Turno. De acuerdo a lo explicado por TholeranciaSí a LA REPUBLICA, la audiencia había sido fijada un mes atrás, pero fue suspendida por el paro de los funcionarios judiciales.
Los demandantes (Sergio Couste, Raúl Donato y Erika Toyos) estimaron como positivo esta citación, y si bien no conocen el motivo de fondo, consideran que significaría que hubo avances en las investigaciones. En este sentido, descartaron que la razón sea el archivo de la causa, en virtud de que estas medidas suelen comunicarse mediantes cedulones judiciales.
Los demandantes habían solitado que mediante los mecanismos judiciales existentes se pida colaboración a Estados Unidos sobre la existencia de la «unión mundial» que tiene domicilio fijado en el país del norte, y de Chile, ya que un comandante de la organización fue quien notificó el ingreso de un uruguayo al máximo órgano de conducción de la WUNS.
La denuncia concretamente pedía que «la autoridad jurídica correspondiente se expida acerca del documento de neto corte nazi que adjuntamos, tanto en su autenticidad como en sus contenidos. La gravedad emanada de este folio no es menor, ya que la República y sus habitantes estarían como objetivo en la destrucción de sus sistema jurídico, en beneficio de una presunta organización intercontinental, basada en los principios bárbaros de Adolf Hitler».
Información internacional
El escrito señala que «dada la calidad de elementos científicos con que se cuenta en la labor investigativa, y la posibilidad de obtener cooperación internacional, es posible auscultar la dirección que encabeza el documento (…) así como la participación de Franz Pfeiffer de origen chileno, reivindicado en las actuales páginas nazis electrónicas de la autodenominada revista Pendragón».
En el documento aportado figura la firma de Pfeiffer, formalizando la designación el 30 de enero de 1980 del uruguayo Bernardo del Campo como miembro del Consejo Supremo de la unión. TholeranciaSí entiende que más allá de esta persona que aparece como miembro, lo importante es establecer hasta qué punto la WUNS tiene sus raíces echadas en Uruguay.
El tema adquiere particular importancia en momentos que en este país la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII) descabezó al Frente Nacional Revolucionario del Uruguay (FNRU), una organización que profesaba adoración a Hitler y quería transformarse en un partido político.
Hechos aislados
La gran interrogante planteada desde 1999 a la fecha es saber si las tres personas que fueron procesadas por su vinculación, difusión y acciones cargadas de racismo y violencia, representan hechos aislados o forman parte de una realidad aún no dimensionada.
Tanto el documento de WUNS como los resultados de los operativos desarrollados por la DNII estarían demostrando que detrás de estas personas o grupos, existe una estructura fuerte y capaz de realizar atentados, pegatinas, reuniones, prácticas «militares» y difusión.
Los hechos que sustentan esta hipótesis son varios. El primer caso que literalmente sacudió al país relacionado al accionar de grupos nazis, fue a principios de 1999 cuando el marino Gustavo Vargas colocó tres bombas en Montevideo. Tras ser detenido se supo que revistaba en la Armada y que hasta hacía poco había pertenecido al Orgullo Skinhead. Pero se aburrió de la teoría, dijo, y pasó a la práctica. Su caída dejó en evidencia que tenía la capacidad para reunir la suficiente cantidad de pólvora para rellenar los tres bomberitos que hizo estallar, y otros más que la Policía incautó.
El segundo caso fue el desmantelamiento de Orgullo Skinhead, a raíz de una denuncia penal presentada por TholeranciaSí, que estuvo motivada por las páginas nazis mediante las cuales propagaban ideas racistas, tales como eliminar a negros y judíos. La captura de este grupo (integrado por jóvenes) evidenció que mantenían fluidos contactos con grupos de otros países, y que tendrían apoyo económico externos. El último episodio fue el que terminó con la captura de Cantero Suárez del FNRU, investigación que sigue su curso tanto a nivel policial como judicial, con indagaciones a varias personas. El FNRU estaba en una fase de propaganda, y su próximo paso sería la acción, tal lo señalado por fuentes de la DNII a LA REPUBLICA. En su poder se hallaron armas y municiones, y la estructura del grupo (unos 40 miembros) hace pensar que tendría una importante fuente de financiación, que la Justicia busca determinar.
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