Aluvión de solidaridad para chilena violada en Colonia: le consiguieron pasajes y dinero
Meses atras nos ocupamos extensamente del caso de una ciudadana chilena que circunstancialmente se afincó en el departamento de Colonia, en la ciudad de Colonia Suiza, y que, entre otras humillaciones, debió padecer un ultraje sexual que aún permanece sin esclarecer. Ahora llegan noticias más alentadoras, que empiezan a devolverle el respeto y la dignidad a la víctima.
La mujer había vivido en pareja con un coloniense en territorio chileno. Ambos decidieron en determinado momento retornar a Uruguay, junto a sus dos hijas. Así lo hicieron y se radicaron en Colonia Suiza, donde lo que había nacido como una tierna historia de amor tomó un brusco e inesperado giro. La pareja se separó y de ahí en más a ella le resultó una verdadera odisea poder ver a sus hijas, un derecho elemental fuera de cualquier controversia.
Comenzó una etapa de reclamos y protestas que poco a poco fueron desgastando su salud. La madre desesperada, sin recursos económicos que le permitieran subsistir en mejores condiciones, sin un lugar donde poder establecerse, optó, gracias al apoyo de algunos vecinos, por instalar una carpa en una zona de parque de la ciudad, en cercanías de un hotel. Allí, para completar el cuadro de sus desgracias, una noche fue violada por desconocidos.
La Policía coloniense inició la investigación del caso pero no se conoció ningún resultado. La pobre mujer, según contaron pobladores de Colonia Suiza a este corresponsal, tenía un sueño que ya rayaba en el delirio: «dibujaba aviones, y clamaba para que en uno de ellos la regresara Chile».
La otra cara de la historia
Por fortuna, y por la acción mancomunada de mucha gente e instituciones públicas y privadas, la luz volvió a brillar en medio de tantas tinieblas. Ivonne Grosso, periodista de la publicación local «Prensa Rosarina», señala que «la Embajada (de Chile en Uruguay) puso a disposición de Jacqueline (tal el nombre de la ciudadana trasandina) los recursos necesarios para que ella pudiera irse a descansar un poco después de tanta angustia». Las noticias que ahora llegan de aquel país indican que «su salud es buena y escribe a sus hijitas. Las cartas son entregadas a las niñas, de manera que la chilenita vislumbra un futuro más claro».
Al accionar solidario de la Embajada chilena se sumó la oficina de Acción Social de la Intendencia de Colonia, que también aportó su ayuda. Jacqueline va a regresar para reunirse con sus hijas pequeñas. Sólo resta, para terminar de poner las cosas en orden, que la investigación policial concluya el trabajo iniciado y los culpables de la bárbara agresión sexual terminen trás las rejas. «Acá, muy cerquita de todos y tan lejos a la vez», comenta la periodista Grosso, «la conciencia popular se movió buscando salidas para salvar de la soledad y el aislamiento a una mujer extranjera que no pedía nada más que poder ver a sus hijas». *
Compartí tu opinión con toda la comunidad