Los policías dijeron estar felices y sorprendidos por la actitud de los visitantes

Con sumo respeto por la historia: no se registraron hechos delictivos durante festejos patrimoniales

Una buena vigilancia y un patrullaje acorde, permitió que los uruguayos pasen un fin de semana a toda fiesta paseando y asombrándose con el rico patrimonio.

El casco antiguo de la ciudad fue sin dudas el punto clave de los visitantes y hasta allí llegaron decenas de turistas de todas partes del mundo que compartieron y disfrutaron de las dos jornadas primaverales ideales para la ocasión.

La policía turística jugó un rol preponderante en los festejos ya que cumplieron con corrección la difícil tarea de orientar a los visitantes extranjeros que temían perderse en los intrincados callejones de la Ciudad Vieja.

La seccional 1ª., encargada de la vigilancia y patrullaje de la zona en cuestión, solo albergó a dos arrebatadores que se aprovecharon del descuido de una pareja para «manotear» una cartera y salir corriendo.

Prácticamente no se recibieron denuncias y fueron muy pocos los que se arrimaron a la seccional a solicitar la presencia policial en algunas esquinas donde se encontraban menores pidiendo monedas de forma «algo amenazante».

La oficial principal Lourdes González, encargada de la seccional 1ª durante la jornada de ayer, no ocultó a LA REPUBLICA su satisfacción por el buen comportamiento de los visitantes y dijo estar conforme con la forma en que transcurrió el día domingo. «Muy poco trabajo. Todos se comportaron muy bien. Se puede decir que se vivió una fiesta en calma. Todos disfrutaron y no hubo incidentes ni grandes robos».

Si bien podían observarse algunos jóvenes algo pasados de alcohol, tampoco se registraron hechos de violencia. El Mercado del Puerto y los boliches de la Ciudad Vieja, dos clásicos del fin de semana, también se vieron colmados de turistas que dijeron estar asombrados por la buena predisposición policial. «Nos perdimos y un policía de blanco nos condujo por el camino (sic)», contó un rubio visitante que se aprontaba para entrar a la iglesia Matriz. Una pareja que llegó desde Argentina, también narró sus experiencias durante el transcurso de los dos días festivos: «fuimos al barrio sur donde estaban tocando tambores. Ahí donde están los conventillos, y la verdad nos encantó. La seguridad fue perfecta, no sólo había muchos policías sino que hasta se sumaron a la hora del candombe. Estuvo muy bueno».

En resumen… todos contentos. Grandes, chicos, uruguayos y extranjeros. Una fiesta que se vivió en calma gracias a una buena organización y un buen accionar de los efectivos policiales que en esta oportunidad no sólo oficiaron de policías sino que tuvieron que hacer las veces de guías y traductores. *

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