Respuesta de subcomisario dejó helada a la familia del comerciante del Cordón, cuyos asesinos siguen prófugos

"Para qué vamos a pedir extradiciones con todos los negros que están sueltos en Brasil"

En agosto del año pasado, el propietario de una distribuidora de venta de alimentos al por mayor, fue ultimado por disparos de arma de fuego en una rapiña. Los delincuentes, hasta el día de hoy permanecen prófugos. Rosie Keen de Pastorini, suegra del almacenero asesinado, Rogelio Mauro Bo Bianchi (38), dijo «lo poco que se hizo y se hace para que su crimen continúe impune.»

Rememora la señora: «Eran las 19.00 horas del viernes 12 de agosto de 2005. Mi yerno, Rogelio, estaba en su negocio, una distribuidora de alimentos llamada «Tubarao», ubicada en la calle Martin C. Martínez 1678, esquina Dante. Era un negocio de venta de alimentos al por mayor. A esa hora estaba Rogelio, dos clientes y tres empleados. Estaba a punto de cerrar e iba a ir a depositar la plata de ese día al banco». Según el relato de la señora, «en ese momento ingresaron dos individuos, uno encapuchado y otro a cara descubierta. Ambos portaban armas de grueso calibre. Amenazaron con sus armas a los presentes y les sacaron el dinero y los documentos a las seis personas. Luego de eso, obligaron a irse a los dos clientes y a los dos empleados al fondo del local, que estaba separado del frente por una mampara. Rogelio y uno de los empleados se quedaron en la parte de adelante del local, junto con los dos delincuentes. Estos le exigieron el dinero de la caja a mi yerno. Rogelio les entregó el dinero, que si mal no recuerdo eran unos 7 mil pesos, y el delincuente que estaba con la cara descubierta, al recibir el efectivo le efectuó un disparo a mi yerno que impactó en uno de sus ojos, e hizo que le estallara la cabeza. Luego de eso, los muy desgraciados salieron corriendo».

Siguiendo con su angustioso relato, señaló «a eso de las once de la noche, las personas que estuvieron presentes en la distribuidora, fueron a declarar a la Seccional 4ª. Les mostraron fotos de los delincuentes más buscados por la Policía y todas ellas o sea las cinco personas que estuvieron presentes durante el asesinato de Rogelio, reconocieron a los dos delincuentes. El que efectuó el disparo se llama Jorge Agustín Olivera Ramírez, quien se encontraba prófugo de una salida transitoria del Comcar y había sido remitido a prisión por un delito de rapiña en reiteración real. Su cómplice, también fue identificado por los testigos, se llama Fabián Pineda Forte y era otro delincuente que se encontraba fugado».

Agregó que «al otro día del homicidio, la Policía sabía hasta dónde habían comprado el arma con la que le quitaron la vida al pobre de Rogelio. Fueron hasta el domicilio de uno de los asesinos, Fabián Pineda, que era en Pimote 4742, y no lo encontraron. Después los efectivos de la Seccional 4ª, nos dijeron que ambos estaban en Marindia, en una choza de costaneros, fueron y tampoco estaban. Luego dijeron que se encontraban en el departamento de Maldonado, y tampoco fueron encontrados en ese lugar. Dijeron muchas cosas, pero nada hicieron».

 

«Como mi hijo»

«Mi marido Nelson y yo tenemos tres hermosas hijas, a las cuales adoramos, pero nunca tuvimos un varón y Rogelio para nosotros era como un hijo», dijo dolida la mujer.

«El estaba casado con mi hija Cecilia, que en ese momento tenía 37 años. Vivían en una casita en Solymar, eran felices. Tenían tres hijas: una de 8, otra de 11 y las más grande de 14. Digo tenían, porque Rogelio ya no está más con nosotros. Y eso no tiene arreglo, por más que algún día se haga justicia, que por lo que veo si algún día se llegara hacer, va a ser dentro de mucho tiempo. Pero a Rogelio con vida no nos lo van a devolver nunca. Porque el tenía tres hijas, y una mujer que lo perdieron para siempre y eso lamentablemente no tiene vuelta atrás. La felicidad ya no va a volver, ya terminó», señaló su suegra al borde de las lágrimas.

La entrevistada agregó «mi pobre hija quedó tan golpeada, que tuvo que vender la casa de Solymar y ahora se mudó con mis nietas, a un apartamento del mismo edificio de Pocitos donde vivo con mi marido».

 

La carta

En cuanto a las razones de su carta publicada en LA REPUBLICA, la señora dijo que «se me ocurrió la idea de escribir una carta a la sección «Tiene la palabra», cuando me enteré que el gobierno había enviado a un equipo especial de policías para investigar el triple crimen en Mercedes. Entonces ahí me indigné. Cómo puede ser que a mi yerno lo mataron en octubre del año pasado y nunca hicieron nada, y manden a un equipo a investigar a Mercedes. Como mi yerno es un desconocido, no le dieron y no le dan importancia. Fue en ese momento que estallé y me decidí a escribirles, porque estoy indignada con la Justicia de mi país».

 

La cuarta

«En el entierro de Rogelio, me sentí tan mal que me tuvieron que internar por una congestión fulminante y luego me vino una complicación cardíaca que me impidió luchar para que se haga justicia por el crimen que todos vieron y que a la Policía parece no importarle», protestó la señora. En cuanto al accionar de la Policía, Rosie expresó que «la semana pasada mi marido, Nelson Pastorini, fue hasta la Seccional 4ª y le dijeron que Olivera Ramírez, el que efectuó el disparo, podría llegar a estar en Brasil. Y mi marido les dijo: ¿que están esperando para detenerlo y pedir su extradición?, y el caradura del subcomisario de esa seccional, que se llama Gustavo Silveira, le contestó: «Para qué vamos a realizar un pedido de extradición con todos los negros que están sueltos en ese país». Con esa respuesta mi marido y toda mi familia quedamos paralizados y ya no sabemos qué hacer para que se haga justicia». La señora afirmó «mis hijas se reunieron en setiembre del año pasado con el subsecretario del Ministerio del Interior, Juan Faroppa. Las recibió, las escuchó, les prometió que iba a ser lo posible para ayudarlas, pero hasta ahora no recibimos respuesta alguna. Ni tampoco volvió a llamar. Incluso el legislador nacionalista Gustavo Penadés, que es un amigo de la familia, hizo un pedido de informe al Ministerio del Interior y le entregaron el expediente del caso en diciembre de 2005. En el mismo se podía comprobar que sólo habían investigado hasta octubre de ese año. Es decir que desde octubre hasta diciembre de 2005 no se investigó más, ¿con qué razón? Y desde esa fecha hasta ahora tampoco se investigó nada».

Para finalizar la señora reflexionó con dureza «entonces ya no sé qué pensar de la Justicia de este país. No me da ninguna confianza que dos asesinos estén sueltos, quienes fueron reconocidos por todos los testigos y la Policía de la Seccional 4ª no haya hecho absolutamente nada para atraparlos». *

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