La doble vida de un cajero y un escribano
El monto de la primera maniobra, denominada en el léxico policial de «calesita», osciló en los 70 mil dólares. El acusado alegó que el dinero lo utilizó para saldar otros pagos de clientes. El tema viene siendo sustanciado por el juez penal de 14º Turno.
Fue a mediados de la presente semana, que ante el titular de la mencionada dependencia de la Jefatura capitalina, el comisario Rafael Peña, se hicieron presentes tres personas que manifestaron haber sido estafados por un escribano público.
De los detalles que los denunciantes aportaron, se desprendió que uno de ellos le había entregado a dicho profesional 32.629 dólares y 160.229 pesos; el segundo unos 30 mil dólares y 19 mil pesos y el tercero ocho mil dólares. Estas sumas estaban destinadas al pago de compras de inmuebles.
Los investigadores realizaron una serie de averiguaciones y procedimientos que culminaron con la ubicación y detención del imputado.
Fue identificado como JCBM, oriental, de 44 años. Indagado, acusó recibo de las cantidades, manifestando que las destinó a cubrir deudas de otros clientes por pago de atrasos que él tuvo.
Su situación, como ya fue citado anteriormente, fue puesta en conocimiento de la Justicia Penal competente.
Cajero
Por otro lado, funcionarios del mismo departamento que funciona en el Jefatura de Policía de Montevideo, lograron aclarar otra maniobra, que en este caso fue protagonizada por un cajero del Banco de la República Oriental del Uruguay.
Las pesquisas comenzaron cuando una pareja titular de una cuenta en la sucursal Punta de Rieles de la institución oficial denunciaron que al pretender realizar un retiro se percataron de que la cuenta no tenían fondos. Algo imposible si todo estuviera dentro de la normalidad, en virtud de que ellos no habían efectuado ninguna transacción en los últimos tiempos.
Los actuantes centralizaron su trabajo en la casa bancaria, hasta concluir que el principal sospechoso del ilícito era uno de los cajeros. Este fue detenido y al ser indagado JRMC, de 38 años, confesó que falsificó la firma de uno de los titulares de la cuenta y la vació de los 22 mil dólares, que usó «para saldar deudas». El juez penal de 14º Turno lo procesó con prisión por «un delito continuado de peculado».
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