A más de un mes de la tragedia, la Justicia aún no se expide

Reclaman responsabilidades en la muerte de Hernández

Mariana Rabinovich – San José

Seguro es que el ruinoso vehículo de transporte violaba más de una norma de tránsito, ya que según declararon los testigos circulaba habitualmente por una ruta nacional, sin frenos, sin las luces adecuadas, y con la puerta rota. Sin embargo estas no son las únicas irregularidades que rodean al desgraciado suceso y que aún hoy permanecen en penumbras, porque también existen testigos que aseguran que el chofer del vehículo había bebido antes y durante el baile.

Altas fuentes oficiales informaron días atrás a LA REPUBLICA que el coche «estaba habilitado por la Intendencia», pero resta conocer cuándo recibió la última inspección. También los testimonios de varios de los jóvenes que viajaban junto a Israel dejan serias dudas sobre la atención recibida por el infortunado muchacho, inmediatamente después de caer del coche al «abrirse la puerta», y ser arrollado por el mismo vehículo.

Otro punto oscuro se relaciona con el hecho de que el ómnibus fue movido enseguida del lugar de la tragedia, y no fue sometido entonces a los peritajes correspondientes.

Además, el martes anterior a la reconstrucción del hecho el ómnibus estuvo en un taller mecánico, y testigos claves que participaron de la instancia judicial aseguraron a este medio periodístico que ya el vehículo no se encontraba en las mismas condiciones de la noche fatídica, particularmente «la puerta, que hace un sonido distinto, y yo creo que la arreglaron», dijo Andrea Leal, testigo presencial del momento en que Israel cayó a la carretera.

Los acusados acusan

En este marco, dos periodistas de Libertad fueron denunciados por Rozana Colman, titular de la compañía de transporte y esposa del chofer del ómnibus, apellidado Quian.

El periodista Alejandro Quesada, que era compañero de trabajo de Israel en Emisora Libertad, dijo a LA REPUBLICA que la mujer lo había acusado de «incentivar a la gente a ponerse en contra del chofer y tratarlo de delincuente, pero eso no es cierto, porque lo que yo hice fue un programa especial donde la gente opinaba sobre el tema transporte, y en un 95% la gente opinó que había que buscar responsabilidades en este caso».

El otro periodista, Enrique Gilarroyo, «lo que hizo fue leer los titulares de la prensa de Montevideo», aseguró Quesada, que tiene las grabaciones del programa aludido.

Ayer el tío de Israel, Luis Guerrero, se comunicó con LA REPUBLICA para informar que él también fue denunciado a su vez por Rozana Colman, el mismo día que los periodistas, acusado «de que la atacaba verbalmente en la calle, y eso es un disparate porque yo jamás le dirigí la palabra, no podía hacerlo porque no la conozco personalmente».

Preguntado el señor Guerrero sobre por qué hasta el día de hoy no había dado publicidad a este episodio explicó: «Yo quería dejar la cosa quieta para que la Justicia decidiera sobre la muerte de mi sobrino, pero ahora pasan los días y la cosa se está enfriando… tengo miedo porque ellos quieren pasar de victimarios a víctimas, y nosotros, la familia y los amigos de Israel esperamos que se haga justicia».

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