Demasiado vino y pocas piernas
De corto vuelo fue la última andanza de un veterano delincuente de Colonia del Sacramento apodado «El Tatú». Daniel Eduardo Isla Torres -tal su nombre- ingresó a una vivienda particular de la calle Caciquillo Artigas, en la zona suburbana del Real de San Carlos.
Allí, aprovechando la ausencia de los moradores, se dedicó a guardar en un bolso todo lo más que pudo con intención de comercializar después la mercadería en provecho propio. En eso estaba cuando fue sorprendido por los dueños de casa que regresaron, quienes dieron aviso a la Policía mientras el ladrón se daba a la fuga con tal lentitud que sólo consiguió avanzar unos pocos metros.
Personal de la Seccional 7ª acudió de inmediato al lugar y en rápido procedimiento detuvo al ladrón que no andaba en su mejor día, ya que los efectos del alcohol eran más que notorios y le habían obstaculizado toda capacidad de movimiento. Los uniformados procedieron a vaciar el bolso del «Tatú», mientras éste, ya en el colmo de su delirio etílico vociferaba: «No me toquen que yo vivo en…» y citaba como referencia un hotel internacional de cinco estrellas, ubicado en esa zona.
Así fueron apareciendo una radio, herramientas, comestibles, joyas, un revólver calibre 22, dos monederos conteniendo dinero, dos relojes y otros efectos. También localizaron en la vía pública una chumbera que había abandonado en su intento de huida.
Puesto a disposición judicial, Isla Torres fue procesado por el delito de hurto especialmente agravado y remitido a otro «hotel»: la cárcel departamental de Piedra de los Indios. *
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