A pesar de contar con un identikit electrónico, los delincuentes hasta el día de hoy continúan prófugos

Después de 7 años, los vecinos siguen reclamando  justicia para el quiosquero asesinado en el Buceo

La mañana del 11 de setiembre del año 1999 marcó la vida de vecinos y familiares de Saúl Espósito. Cuando el hombre abrió la puerta de su negocio, un quiosco ubicado en Ramón Anador 3790 esquina Thiebaut, fue sorprendido por dos delincuentes que armados con pistolas calibre 7,65 lo empujaron al interior del local y lo amenazaron de muerte.

Cuando las patrullas policiales llegaron al lugar fueron informados por dos muchachos sobre el intenso tiroteo que se desarrolló dentro del negocio. Según sus palabras, dos individuos de unos 20 a 25 años salieron del establecimiento corriendo y se dieron a la fuga rumbo a la playa. De inmediato los policías entraron al local y encontraron al hombre tirado en el piso sobre un enorme charco de sangre. Los facultativos que acudieron al lugar establecieron que el hombre presentaba tres heridas de bala que le atravesaron el tórax y el abdomen. Posteriormente fue trasladado a un nosocomio privado donde permaneció internado por unas cuatro horas en el CTI donde los médicos intentaron salvarle la vida. Lamentablementne, pasado ese tiempo, el hombre dejó de existir debido a la magnitud de las lesiones. Desde un primer momento la Policía reconoció que contaba con muy pocas pistas pero en base al aporte brindado por los testigos que vieron escapar a los asesinos, se logró realizar un identikit electrónico, en aquella época toda una novedad. Con el rostro de los delincuentes en su poder los agentes intentaron localizar a los fugados pero hasta el día de hoy continúan prófugos, al menos por ese crimen. El tiempo fue pasando y el asesinato fue quedando en el olvido de los policías. Pero como relatan los allegados a Saúl Espósito, ellos nunca pudieron olvidarlo. El hombre era un comerciante respetado y querido en el barrio del Buceo.

Siete años después todavía tienen fuerzas para reunirse y realizar una carta dirigida al Ministerio del Interior donde resaltan su esperanza de que a pesar del largo tiempo transcurrido se haga justicia. Sus familiares no comprenden como las investigaciones fueron quedando por el camino y como dos delincuentes que fueron vistos por testigos y que tienen «un rostro» desde hace siete años no se hayan podido encontrar.

En las próximas horas está dispuesta una reunión en la puerta del negocio donde fue asesinado el comerciante y luego se llevará la misiva firmada por todos al propio Ministerio del Interior. *

 

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