Abogados defensores piden cambio de carátula para el empresario Joaquín Curi

La mafia del contrabando que mató a dos policías en Rivera será investigada nuevamente por la Justicia

El contrabando de whisky en la frontera era motivo de atención por parte de las autoridades de Uruguay y Brasil, habida cuenta de los volúmenes que se manejaban.

La operativa era casi perfecta, ya que se compraba el whisky a un importador debidamente registrado, se pagaban los cánones correspondientes y se disponía el envío cometiéndose el delito luego de cruzar la frontera.

El interés de ambas policías tenía un efecto diferente, ya que mientras del lado uruguayo eran reiterados los operativos de combate al contrabando, con importantes cantidades de mercadería incautadas del lado brasileño, se observaba un sospechoso silencio.

El paso del tiempo determinó la complicidad de la policía del vecino país con activa participación de numerosos efectivos entre los que se contaban los fallecidos Almeida e Ilha Da Silva. Estos fueron sorprendidos en momento en que se disponían a custodiar un importante cargamento de whisky, intentando sobornar a los policías actuando. Motivo por el cual fueron separados de sus cargos, a la vez que siguieron perteneciendo a la organización. A partir de ese momento, comenzaron a operar por cuenta propia, lo que al final les terminó costando la vida.

En los expedientes figura la declaración de las esposas de ambos policías, quienes manifestaron que en reiteradas oportunidades se presentaron a denunciar la misteriosa desaparición de sus cónyuges, llamada telefónica mediante. Siendo citados al fatídico galpón de la calle Uruguay encontrándose con la firme oposición de policías brasileños, quienes les manifestaban que «ya van a aparecer, de repente están haciendo algún trabajo».

En los expedientes figuran declaraciones posteriores de ambas viudas, y del Dr. Luciano Fischer, con una clara tendencia de inculpar del doble homicidio al empresario Curi, al punto de que una de ellas manifestó: «A mi marido lo llamó Curi para citarlo al galpón», cuando en ese momento el empresario se encontraba en Miami.

Pero el Dr. Fischer dejó en sus declaraciones evidencias de que había otras personas implicadas en la maniobra y hasta dio sus nombres: Cándido Vargas Bedín, José Antonio Martins y hasta mencionó al mismísimo Ricardo Guimaraens, quien aparece en principio como el ejecutor de ambos crímenes.

 

El denunciante que fue denunciado

En tanto que la Justicia brasileña investigaba el posible homicidio de ambos policías, dentro de la propia policía civil brasileña se desataba una disputa interna por el lugar de representante de la organización en la frontera.

La persona elegida debería tratar directamente con Ricardo Guimaraens, considerado como el «nexo» entre la organización y la policía brasileña, con quien tuvo varias entrevistas sin que nadie «reconociera» en él, al múltiple homicida con captura recomendada en todo Brasil. En medio de toda esta disputa aparece la figura del delegado de la Policía Federal José Dinarte, el que con el expediente en su poder, en el que figuraban declaraciones de «destacadas» figuras que luego serían procesadas por participar en el «Operativo Plata», se presentó ante el Juzgado Penal de 2º Turno, a cargo del Dr. Mijhail Rottas, radicando una denuncia contra el empresario Curi inculpándolo del doble homicidio y dando datos del lugar probable dónde estarían enterrados los cuerpos. El trámite realizado por Dinarte fue sin autorización de sus superiores, y pasando por encima de la jurisdicción de la Policía Civil, responsable por éste tipo de delitos.

Las detenciones se llevaron a cabo por parte de la Policía riverense, y al decir de algunos testigos se habrían detectado irregularidades en los interrogatorios, los que habrían sido realizados por investigadores brasileños quienes portaban armas en clara actitud intimidatoria. En ningún momento se pudo apreciar la figura del delegado en cuestión, que apareció tiempo después acosando a la esposa del empresario Curi, primero a través de correos electrónicos, luego en forma personal mediante amenazas de secuestro, «te llevo igual después arreglo con mis amigos», y por último citándola a declarar en el Foro brasileño gracias a la «gentileza» de la Policía riverense.

La actitud del policía brasileño determinó que la señora presentara denuncia penal contra el mismo, motivo por el que fue citada a declarar hace pocos días.

 

El momento de la defensa

Los abogados defensores de los procesados aguardaron pacientemente la apertura de los autos, lo que habilita el período de pruebas correspondiente. Los más activos han sido sin duda los defensores de los hermanos Bengoechea, quienes lograron que Rafael tuviera una salida autorizada para una celebración privada (cumpleaños de una hija), manifestando a LA REPUBLICA el Dr. Rodríguez, uno de los patrocinantes, que era su intención solicitar la libertad de su defendido a la Suprema Corte de Justicia. La defensa de Walter Pintos entiende que su defendido actuó «bajo presión», llevado por las circunstancias y rodeado de personas que ponían en riesgo su vida y la de su familia.

Los abogados patrocinantes de Joaquín Curi, el Dr. Bidonde en Brasil, y el Dr. Víctor Della Valle en Uruguay, son optimistas al respecto de obtener la libertad del empresario, amparados en la convicción de la inocencia de su defendido como también en el cúmulo de errores cometidos durante el procedimiento.

La idea es llamar a declarar a todos los involucrados, convencidos de que varios de ellos mintieron para involucrar a Curi, entre ellos el propio Pintos, que de acuerdo a la información recabada por LA REPUBLICA manifestó en forma reiterada su rechazo a quien era su patrón, a quien robaba en forma periódica.

Se presume que gestó su «venganza» manteniendo reuniones de carácter privado en su propio domicilio con personas que concurrían a bordo de lujosos automóviles «soñando» con su propio negocio. Y que alguno de ellos es la pieza que falta en todo el esquema, y que habría prometido a Pintos un tratamiento más leve en lo referente a la condena que le cabría a cambio de rectificar su declaración, cosa que hizo, llegando en ese momento inclusive a sustituir su abogado por uno de Oficio.

Esto lo habría llevado a manifestar dentro de su celda en la Cárcel Pública de Tacuarembó «dentro de poco tiempo salgo y me voy con la Karen (compañera de trabajo y su pareja entonces)». Cuando tomó conocimiento de su situación real, habría intentado quitarse la vida por lo menos en una oportunidad. La declaración de los involucrados sumado a la presencia de otras personas que no fueron tenidas en cuenta a la hora del interrogatorio, darían una «vuelta de tuerca» al caso, agravando la situación de alguno de los ya procesados, y enviando a la cárcel a quienes tuvieron activa participación en el doble homicidio. *

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