Cayó el sátiro de la ciudad de Piriápolis; tiene sólo 14 años e intentó violar a siete mujeres en la calle
El desconcierto era total porque el individuo no seguía un patrón determinado y la única coincidencia era que siempre perpetraba sus ataques amparado en la oscuridad de la noche. Al menos siete mujeres de distintas edades (trabajadoras, comerciantes, docentes) estamparon su denuncia ante la Policía, pero se estima que un número similar o aún mayor puede haber sido víctima del precoz depravado y por distintas razones no denunciaron el hecho. Las denunciantes coincidían en algunos datos: no era conocido, era muy joven, delgado y alto. La Policía realizó minuciosos operativos de vigilancia pero no podía dar con el individuo que además, hasta el momento, no había utilizado armas de ningún tipo, pero había logrado manosear y hasta besar a varias de sus víctimas.
Quería sexo y sólo sexo
El miércoles finalmente, la Policía pudo dar con el autor de los ataques sexuales, pero la sorpresa fue mayúscula cuando los investigadores estuvieron cara a cara con un niño de sólo 14 años. Con una frialdad increíble, el chico reconoció ser el autor de cada uno de los ataques denunciados, y dijo que cada vez que aparecía en escena, elegía una víctima con la que quería tener relaciones sexuales, «nada más», declaró.
La tarea de individualización se había tornado dificultosa porque efectivamente el chico no es de Piriápolis, es oriundo del departamento de Canelones. Vive con su madre, que trabaja, y con su padrastro que se dedica a la dura tarea de la pesca. No estudia, dormía gran parte del día, y por las noches salía a la calle, sin ningún objetivo en la vida. Pero a pesar de su corta edad, ya se le despertaban fuertes deseos sexuales que procuraba saciar atacando a la primera mujer que tuviera a la vista y que por alguna razón «le gustara».
Así apareció en los puntos más impensados del balneario y zonas periféricas, siempre de noche. Manoseó a varias mujeres, a alguna incluso logró tirarla al piso, a otras pudo besarlas a la fuerza. Una incluso, la última que fue atacada, cuando el chico a la fuerza le besó la boca, casi instintivamente lo mordió en los labios y le dejó otras marcas que fueron comprobadas cuando fue detenido.
El jueves prestaba sus primeras declaraciones ante la Justicia, estimándose que por las características de sus actos, fuera derivado a dependencias del INAU donde deberá ser sometido a una serie de pericias siquiátricas y sicológicas para iniciar su recuperación, al tiempo de investigar en lo más profundo de su historia familiar, qué es lo que lo puede haber inclinado hacia este tipo de actos con tan corta edad. Su madre habría declarado que, de pequeño, cuando iba a la escuela en el departamento de Canelones, ya había tenido «algunos problemas de comportamiento», pero no se sabe nada más.
Tiene sólo 14 años, es delgado y alto, no es agresivo y como indicamos, nunca utilizó ningún tipo de arma para perpetrar sus ataques. Nadie confirmó si en algún caso llegó a concretar plenamente sus propósitos sexuales, pero igualmente, son varias las víctimas que aún hoy, con el joven detenido, padecen las secuelas de una situación extremadamente traumatizante, y absolutamente impensada para una ciudad como Piriápolis, que a esta altura del año cuenta con no más de 8 o 9 mil habitantes, la mayoría de los cuales «se conocen como la palma de sus manos», según dijo un pesquisa.
Otro dato que preocupa sobremanera, es que el chico, se domiciliaba a muy corta distancia de dos centros educativos de enseñanza primaria. «¿Qué hubiera pasado si se le hubiera ocurrido meterse con alguna niña cuando salía de sus estudios?», se preguntó un vecino de Piriápolis, padre de dos niñas de 8 y 10 años. *
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