El conductor procesado por la masacre de abril ahora acusa al amigo, habrá careos y reconstrucción

¿Quién iba al volante del BMW negro que provocó la muerte de 2 niños y una joven en Piedras Blancas?

Mañana el juzgado de la calle Yi será el escenario donde todos los testigos del brutal accidente automovilístico ocurrido en Piedras Blancas deberán presentarse a narrar nuevamente los hechos.

El caso que en aquel entonces conmovió a la opinión pública ocurrió en la calle Teniente Rinaldi casi Sixtina por donde transitaban dos señoras y cuatro niños, dos de ellos hijos de una de las mujeres.

Como lo informó oportunamente LA REPUBLICA, en la tardecita del 8 de abril y de forma inesperada apareció como una exhalación el auto BMW SAV 7091 de color negro, que circulaba a 150 kilómetros por hora. El vehículo era conducido por Nelson Ríos de 30 años, quien totalmente obnubilado por el alcohol atropelló a todo el grupo, arrastrando casi 35 metros a dos de los niños, para después volcar.

En el acto murió Bruno Ezequiel Moreira, de 5 años, en tanto su hermana Valentina, de 9, debió ser llevada de urgencia en grave estado al Pereira Rossell.

Casandra Yalioy, también grave, fue trasladada al mismo hospital, y el cuarto niño, David Leonel Hernández, de 13 años, quedó internado en estado de coma en el referido centro asistencial. La madre del niño fallecido (y de Valentina), Sandra Mónica Pelufo, de 35 años, fue llevada grave al Clínicas y al mismo hospital universitario fue trasladada la chica de 22 años, Cristina Fernández, con fractura de cráneo y de espina dorsal.

La Policía detuvo al conductor que arrojó una botella de cerveza hacia el campo cuando, como pudo, se bajó del auto luego de ocasionar la tragedia.

El hombre que lo acompañaba volvió al lugar luego de ir hasta su casa, muy cerca de allí. Su esposa, de profesión enfermera, fue quien curó sus heridas no sin antes prestarle los primeros auxilios a los heridos que yacían inertes en el suelo hasta que llegaron las ambulancias, unos 20 minutos después.

Dos días después, Cristina Fernández falleció a causa de las heridas sufridas y una semana más tarde, Casandra Pereyra Hernández, de 4 años se convirtió en la tercera víctima mortal. Las otras personas fueron dadas de alta pero quedaron con severas lesiones irreparables.

La carátula final firmada por el juez sentenciaba a la cárcel al conductor del vehículo por tres delitos de homicidio complejo con lesiones graves.

Nelson Ríos fue trasladado a la prisión de Santiago Vázquez donde todavía se encuentra recluido.

Al otro día de ocurrida la tragedia, un grupo de vecinos indignados por lo sucedido ingresó al almacén del conductor y arrasó con gran cantidad de mercaderías y dinero en efectivo además de agredir física y verbalmente a varios de sus familiares.

El acompañante, que quedó libre de culpa, debió ser sometido a un largo período de curación ya que una herida provocada con un vidrio en su pierna izquierda se infectó y le provocó una grave secuela.

El shock emocional fue tal que el hombre casi no recuerda lo ocurrido en el accidente, aunque si recuerda algunos momentos anteriores. En horas de la mañana de aquel 8 de abril, Nelson Ríos llegó a su casa con la intención de festejar su cumpleaños que había sido algunos días antes. Aunque el dueño de casa se mostró un poco cansado y agradeció la intención de su amigo, prefirió acostarse y dejar los festejos para otro momento. Pero, la visita no estaba dispuesta a marcharse.

Bastante pasado de copas se durmió en el sofá de la sala y como las hijas del dueño de casa tenían catequesis, éste prefirió cargarlo hasta el auto y llevarlo a su hogar para luego regresar a llevar a sus hijas a la iglesia.

Cuando llegaron al domicilio de Nelson Ríos, el hombre completamente ebrio insistió con hacer un asado en honor a su amigo, que cansado y presionado por el compromiso terminó por aceptar dejando a cargo de su mujer la tarea de llevar a las niñas a las clases de catequesis.

Nelson Ríos tomó una cerveza del casillero y se puso al volante de su BMW. A toda marcha fueron a la casa del acompañante a buscar algo de dinero para comprar carne y chorizos.

Fue así que en el cruce de Teniente Rinaldi casi Sixtina, a pocas cuadras de su hogar, se cruzaron con su esposa que regresaba de dejar a las niñas. El hombre le pidió 200 pesos a su mujer y le prometió que regresaría temprano. La señora continuó la marcha en su ciclomotor hasta que a escasos 50 metros sintió un fuerte estampido y gritos desgarradores. Al voltearse a observar que sucedía vio que el auto en el que viajaba su esposo y su amigo se daba vuelta dando comienzo a una tragedia que culminaría una semana más tarde con la muerte de la tercera víctima.

La enfermera corrió rumbo al lugar del accidente y al ver que su esposo estaba en buen estado prefirió abocarse a atender a los niños que yacían tras unos arbustos con sus cuerpos totalmente ensangrentados.

Aturdido por el choque, el hombre caminó a su hogar, se bañó y regresó al lugar del accidente.

La Policía detuvo a todos los involucrados y tras la audiencia judicial dictó el respectivo procesamiento para el conductor que se confesó ebrio y al volante.

El acompañante fue también sometido al examen de espirometría pero el resultado fue 0.

Ahora bien. Luego de tres meses, Nelson Ríos asegura que los hechos se dieron de otra manera y que todo lo relatado por el acompañante y su esposa no tiene fundamentos. Dice estar arrepentido de haber mentido y ahora señala a su amigo como el responsable de la tragedia, ya que según su apelación era él quien manejaba a la hora del accidente.

Asegura que su estado era deplorable y que era imposible que pudiera apretar un pedal por el avanzado estado de ebriedad en el que se encontraba.

Por esa razón es que el juez citó nuevamente a los testigos y a los involucrados para tratar de aclarar un caso que aparece por demás complejo, ya que Nelson Ríos presentará a dos testigos que aseguran haber visto que no era él quien manejaba sino el hombre que quedó libre de culpa.

La explicación de su confesión fue que quiso «salvar» a su amigo ya que cuenta con algunos antecedentes penales que evidentemente agravarían la causa.

Los médicos que atendieron a las víctimas también serán una pieza clave ya que las heridas sufridas por ambos ocupantes del vehículo podrían decir mucho de quien iba al volante.

Según las fuentes judiciales consultadas, «desde un primer momento no quedaron dudas de que quien manejaba era Ríos ya que para protagonizar un accidente de tal magnitud sólo podría hacerlo una persona que no estuviera cien por ciento consciente de sus actos».

De todas formas, está todo pronto para que mañana en horas de la tarde se realice la instancia judicial que tendrán como principales protagonistas a los dos ex amigos que ahora se endilgan la pesada carga de tres personas muertas.

El juez, que no descarta la posibilidad de careos, seguramente fijará día y hora para la reconstrucción de los hechos que contará con la presencia de los nuevos testigos que podrían virar la nave con rumbo incierto. *

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