Las cárceles del país serán controladas por moderno sistema electrónico
Desde los últimos cinco años la población carcelaria aumentó en un 35%.
Los dos mil doscientos presos se distribuyen en el Penal de Libertad, Comcar, la Cárcel de Mujeres y el Centro de Recuperación.
La superpoblación, la falta de asistencia a enfermos con sida, los maltratos por parte de los guardias son parte de las quejas de los reclusos. Las denuncias de un gobierno paralelo ejercido por los presos sin control provocaron daños graves los últimos días en Santiago Vázquez. La semana anterior dos intentos de suicidio fallido y un tercero logrado generó en el Penal de Libertad malestar en las autoridades.
La otra cara de la moneda, en lo que es la versión oficial de la situación, la muestra el director nacional de Cárceles Juan José Pereira Roldán.
–Tengo miedo de aburrir al lector con esta entrevista. Usted solo va a hablar de la realidad carcelaria… oficialmente.
–No, eso no es así. El sistema carcelario no está bien. Las autoridades del Ministerio del Interior han reconocido que es necesario mejorarlo. En parte el reflejo de esas expresiones es el acontecer de los hechos. Soy un convencido de que hay que construir nuevas cárceles con otro tipo deseguridad y así evitar la superpoblación que genera tantos problemas.
Necesitamos cárceles con menor número de población y apuntar a mejorar el aparato sanitario sin tener que construir un hospital penitenciario porque los costos son muy elevados. El personal carcelario está conformado por gente muy noble y muy sacrificada que hay que educar mejor…
–¿Usted quiere educar al personal carcelario para evitar que se corrompa?
–No. El tema de la corrupción es uno de los tantos temas y la corrupción no se combate con ideas impartidas en un instituto. Quien se corrompe es porque no tiene principios ni buenas bases familiares. Lo que estaba diciendo es que hay que mejorar el nivel en la educación de los guardias.
–¿El Comcar parece gobernado por los reclusos. ¿Usted no se siente frustrado por no poder manejar la situación?
–No comparto su afirmación. El Comcar no está gobernado por presos. Hay que fijarse quién atiende la visita y quién atiende a los presos. La autoridad carcelaria la ejercemos nosotros…
–Si las reglas las ponen ustedes ¿cómo puede ser que los reclusos pasen droga y tengan armas y se organicen motines sin que la Policía lo sepa?
–El pasaje de droga es permanentemente combatido. En algunos casos hemos incautado un kilo seiscientos gramos de marihuana. Han sido procesados familiares de presos que intentaban ingresarlo. Puede ser que exista algo de droga pero nosotros tenemos el control de los reclusos. En los próximos días vamos a recibir un equipo de rayos para que la visita sea controlada más exhaustivamente así como los bultos que traen para el recluso.
–¿Le parece bien que los reclusos tengan comodidades como microondas o teléfono celular en su celda?
–No, eso es mentira. Mis presos no tienen ese tipo de comodidades y aunque quisieran tenerlo no se podría instrumentar por un problema de instalación eléctirica y transformadores. Los presos tienen televisión y radio siempre y cuando tengan buena conducta.
–¿A qué atribuye la ola de suicidios?
–No sé de qué ola de suicidios me habla. Hace días hubo un suicidio de un muchacho…
–¿Está seguro que ese caso fue suicidio o ajuste de cuentas?
–Mire que los médicos forenses no son tontos. Nadie puede simular un suicidio ni tapar un homicidio. En este caso todos los indicios apuntan a que fue un suicidio. Además hay una investigación administrativa sobre el tema. En 1999 hubo un caso y en el 1998 hubo seis casos de gente que se quitó la vida. ¿A usted le parece una cifra muy alta? Hay cosas que no se tapan ni con un poncho patria, yo no me puedo comer a un muerto si es eso lo que quiere decir.
–Se olvida del guardia que intentó quitarse la vida….
–Sí, es cierto, hubo un intento en un guardia corrupto que ya se le habían encontrado varios litros de caña. Esta persona es corrupta y evidentemente tomó una medida extrema…
–¿Usted afirma que en los establecimientos se hacen requisas. Sin embargo después de la última requisa del Comcar los presos asaltan la enfermería y la carnicería provocando daños. ¿Entonces sus requisas no están bien hechas?
–Sí, están bien hechas pero en las paredes de material esconden algunas cosas. Las paredes son de bloques y es muy fácil perforar y ocultar lo que quieren. En cada requisa generalmente encontramos drogas y bebida. En las cárceles no entran armas pero ellos a partir de un trocito de hierro fabrican algo que les sirve de arma. Ellos tienen el tiempo del mundo para pulir cualquier objeto y de la manera más inverosímil. Muchas veces se han tragado mangos de cucharas o chapitas de pilas para expulsarlas después para usarlas en algún momento como objeto punzante.
–¿Si tiene todo tan controlado cómo explica las fugas?
–Si usted analiza desde octubre de 1998 y noviembre de 1999, en Santiago Vázquez se fugaron dos personas por el túnel de la visita. Las fugas de Cárcel Central no pertenecen a esta Dirección Nacional. Con esto lo que le quiero decir es que en mis cárceles no ha habido casi fugas.
–¿La seguridad perimetral ha contribuido a parar las fugas?
–Sí, estamos muy agradecidos porque ha sido una solución de mucha utilidad.
–¿Cree que los reclamos de los presos con medidas como huelga de hambre son efectivos?
–Creo que las huelgas de hambre son manifestaciones, pero en estos años no he evacuado a nadie a un centro hospitalario por consecuencias de una huelga.
En general los pedidos de los reclusos eran dirigidos al Poder Judicial. En todos los casos se contestaron los reclamos y fueron notificados por la Suprema Corte de Justicia.
–El que lo escucha parece que todo funciona bárbaro. ¿Qué pasa con los ataques menores a los guardias que muchas veces no trascienden? ¿Si usted tiene la cárcel aparentemente tan controlada cómo llegan al descontrol?
–Bueno, muchas veces ellos rompen el tejido y pasan de un lado a otro. El policía lo saca y lo identifica para poder adoptar una medida. Los hurtos de carnicería en la cárcel es algo habitual pero específicamente en el episodio de la semana pasada los responsables ya están sancionados. Las sanciones son fijadas con reclusión más severa y el tiempo depende de la gravedad del hecho. Es muy importante la vigencia del reglamento de Disciplina que se actualizó y se aprobó por el Ministerio del Interior.
El Penal de Libertad no estaba incluido en esa etapa progresiva de tratamiento con el preso y progresivamente se lo incorporó. Con esto le quiero decir que estamos preocupados y pensamos permanentemente en mejorar las condiciones para mejorar las normas y esto me gustaría que quedara claro en la entrevista.
–La otra cara de la moneda muestra las quejas de los reclusos por los maltratos y los abusos de los guardias.¿Qué dice usted de eso?
–Yo sostengo que no hay maltrato a los presos. No hemos tenido denuncias de ese tipo. Cuando ocurre un motín hay lesionados que fueron golpeados severamente. Yo le puedo asegurar que en ninguna de mis cárceles se ingresa a una celda de noche para molestar o castigar a un recluso. Cuando ocurre algún hecho de maltrato es siempre ejerciendo la legítima defensa. En todos los casos damos intervención al poder judicial aunque en algún caso hemos constatado algún abuso y de inmediato comunicamos a la Justicia.
El año pasado hubo un caso y se proceso sin prisión al funcionario en cue
stión.
–¿Cree que sería más beneficioso que la Dirección Nacional de Cárceles fuera independiente del Ministerio del Interior?
–Sí, creo que sería muy beneficioso para todos. Ese es un tema del que ya se ha hablado. El problema son los costos y la manera de instrumentarlo.
–Después del motín del Penal de Libertad las autoridades dijeron que en el próximo incidente no se iban a reparar los destrozos que provocaran los presos en el futuro. ¿Usted comparte esas expresiones?
–Hubo un motín en el Penal de Libertad y lo que se ha destrozado se está reparando y se está reforzando la seguridad. En noviembre del año pasado hubo otro motín en el Módulo 5 del Comcar. Cuando finalizó el último incidente fue cuando el doctor Borrelli tuvo esas expresiones de que si continuaba la situación no se iba a reparar nada más. Yo no soy quién para opinar sobre las expresiones que hacen mis jerarcas. Yo entiendo que no es posible que todos los días se estén rompiendo instalaciones. Yo entro a las cárceles muy seguido y a mí nunca me insultaron. En general se acercan para hacerme pedidos de trabajo y de traslados. Yo le invitaría a que recorra las cárceles conmigo para que vea que nos van a tratar con respeto.
–¿La aplicación del nuevo Código del Proceso ayudaría a poder trabajar mejor con el recluso penado?
–Sí, claro que ayudaría. Es mucho mejor trabajar con un preso que está penado que con alguien que está procesado solamente. Hoy por hoy tenemos grandes porcentajes de reclusos penados más que procesados. Antes la cifra estaba cerca del ochenta por ciento de procesados contra quince de penados.
–La Asociación de Ayuda al Ceropositivo sigue denunciando sobre la falta de asistencia al recluso con sida. ¿Por qué los enfermos no son medicados ?
–Con los que están enfermos no he tenido problemas de violencia hasta el momento. Hay una atención semanal por parte de médicos contratados por el Instituto de Higiene…
–¿Pero actualmente se les aplica el triple plan?
–Se hizo un proyecto de convenio para la aplicación del triple plan para enfermos de sida que se suministra cuando el enfermo presenta determinados valores.
–¿Se aplica o no se aplica ?
–Ese tema está en el convenio que se está por firmar entre el Ministerio de Salud Pública y el Ministerio del Interior. Hace unos meses hablamos personalmente con el ministro Bustos que se comprometió a brindar el tratamiento a las personas que lo ameritan. Entre todos los presos, que son cerca de dos mil y pico los enfermos de sida, son casi cincuenta.
–¿Con la situación actual de las cárceles en Uruguay todavía cree en la recuperación y la inserción a la sociedad después de estar encerrado en esas condiciones veinte años?
–Creo que hay que seguir intentando con la gente que se puede recuperar. Para los presos que no son primarios puros, es decir que ya cometieron reiterados delitos, hay que pensar en la incorporación de la familia para que los ayude.
Para hacer un trabajo más profundo debemos contar con más técnicos y menos población carcelaria.
Nosotros hemos mejorado mucho las condiciones de alimentación.
Actualmente tenemos maestros trabajando con presos y también nos ayudan mucho las organizaciones de ex presos que colaboran con el recluso en su orientación. Y no se olvide de escribir que también contamos con dos computadoras para quienes quieran utilizarlas. Esto demuestra que también se apunta a la educación del preso. Acá no hay esfuerzos individuales, todo tiene que ser pensado en conjunto. Y si se piensa en construir nuevas cárceles, deberán ser complejos modelos, con capacidad de hasta 350 reclusos, fácilmente gobernable.
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