LA REPUBLICA entrevistó a oficial de Delitos Informáticos que combate la pornografía infantil

"En nuestro país hay muchos más pedófilos de lo que la gente se imagina", reveló un investigador

Al ser consultado sobre el número de páginas existentes en el mundo el entrevistado, que prefirió mantenerse en el anonimato, señaló que «el número es incalculable, porque cuando se cierran algunas, aparecen las misma páginas con otros nombres. Y muchas de estas páginas encubren su contendido real, con una denominación alejada de la misma, y de esa manera se dificulta más detectarlas. Muchas veces cuando se clausura una página, les cambian una coma, un punto y aparece el mismo sitio en otro dominio, en otro servidor».

En cuanto a las personas que usan internet para buscar imágenes de pedofilia el policía reveló «son muchos, muchos más de lo que la gente se imagina y lamentablemente cada día son más en nuestro país».

«Una vez que detectamos a un pedófilo de nuestro país en la red, pedimos como corresponde al juez de turno una orden de allanamiento, ingresamos al inmueble del infractor, requisamos las computadoras que tenga, y las analizamos, y verificamos si tienen material pornográfico que involucre a menores», comentó el oficial.

 

Metodología de trabajo

El departamento de Delitos Informáticos se creó hace un año, con la finalidad prioritaria de combatir el flagelo de la pornografía infantil. «Pero la venimos combatiendo desde hace tres años», apuntó el entrevistado.

Esta sección también se encarga de investigar otros delitos como las amenazas de muerte, extorsiones, estafas a través de tiendas on-line y violación de correspondencia.

«Durante las 24 horas realizamos patrullajes a través de los diferentes chats, foros, y buscamos páginas de internet donde hayan fotos, videos o cualquier material relacionado con la pornografía infantil. Cada semana enviamos al comando central un resumen de nuestra actividad con todas las páginas con contenidos de pedofilia que detectamos», explicó el oficial.

El entrevistado explicó por qué algunas cosas no pueden decirse. «Nuestra metodología de trabajo es muy reservada, para preservar la seguridad y eficacia de esta actividad. Queremos que los pedófilos no sepan nuestro método de trabajo. Si les explicara a ustedes cómo investigamos, les estaríamos dando pautas a estas personas y la idea es que no sepan de qué manera trabajamos. Es por eso que no dejamos a la prensa que nos tomen fotografías y que no salga nuestro nombre, ya que es fundamental en esta actividad preservar la identidad de nuestro personal para combatir a los adeptos de la pornografía infantil».

El oficial no dio el número de funcionarios de la sección aunque explicó que «está integrada por gente capacitada, programadores, web master, técnicos en red. Más allá del número de nuestro personal, contamos con mucha gente que colabora con nosotros, ya sea dueños de cibercafés, y en los lugares más insólitos que se les pueda ocurrir. Nuestro personal es reducido, pero tenemos por suerte muchos informantes. Somos una comunidad enorme que luchamos contra este tipo de pornografía».

Existen en el mundo observatorios, lugares que registran, observan lo que sucede día a día en Internet. Sobre esto, el entrevistado señaló «en el caso de la pornografía infantil, estos observatorios cuando detectan cualquier tipo de relación sobre el tema, se lo comunican a los jueces de los diferentes países y éstos a los Departamentos de Investigaciones de los diferentes países que combaten este flagelo».

El oficial no ocultó su estado emocional al comentar: «Yo tengo hijos y se me hace difícil creer que haya gente que le guste ver estas cosas. Y a veces se hace difícil trabajar todo el día viendo a menores en este tipo de situaciones. Realmente a veces se te quema la cabeza».

A Delitos Informáticos le preocupa mucho la libertad que existen en los cibercafés. Al respecto el policía explicó: «Si no hay una legislación que exija y obligue a estos negocios a tener un determinado software para filtrar información de las máquinas, es casi imposible detectar, de manera más fácil a usuarios que consuman este tipo de material. Varios dueños de cibercafés no dejan que los menores ingresen a ver páginas pornográficas, no hablo de pornografía infantil, pero son unas pocas. Creo que es un avance, porque no puede ser que menores de edad entren con total libertad a páginas pornográficas y no haya nada que se los prohiba.

En Argentina hay una ley que no permite a los menores ingresar a páginas pornográficas en los ciber. La Policía de Delitos Informáticos de ese país tiene brigadas, equipos que recorren los diferentes cibercafés, y donde haya menores viendo páginas pornográficas se lo impiden, observan a los propietarios y si se reitera esta infracción son clausurados». No puede ser que en los ciber de nuestro país estén adultos y menores pegados unos a otros. Porque creo que no es adecuado que un adulto esté viendo páginas pornográficas, y a su lado se encuentre un menor viendo dibujitos; son detalles que a la larga perjudican. Por eso digo hoy la libertad que existe en los cibercafés los convierte en tierra de nadie» .

Como se sabe está penalizado por ley producir y filmar material que involucre menores en cualquier práctica sexual. Así lo prevé la ley Nº 17.815, llamada «Violencia sexual comercial o no comercial cometida contra niños, adolescentes o incapaces». La misma penaliza tanto a las personas que fabriquen o produzcan material pornográfico con utilización de personas menores de edad o incapaces. Así como el que comercialice, difunda y facilite este tipo de material a terceros.

Consultado si es delito bajar a través de las distintas páginas de internet, material pornográfico que involucre a menores explicó «es delito sólo el hecho de entrar a este tipo de páginas».

 

El punto de vista de la psiquiatría

Según el doctor Manuel Laguarda, psiquiatra y psicoanalista, y decano del Instituto de Formación Psicoanalítica de la Asociación Uruguay de Psicoterapia Psicoanalítica, «una persona que en forma recurrente para excitarse sexualmente precise elementos aportados por la pornografía infantil se ubicaría dentro del campo de la pedofilia, que a su vez es una más entre las llamadas perversiones o parafilias. La palabra parafilia significa amor desviado de lo normal. Las parafilias o perversiones, son un capítulo dentro de los trastornos mentales. Los sujetos afectados por ellas presentan impulsos sexuales intensos y recurrentes, fantasías o comportamientos, que implican objetos, actividades o situaciones poco habituales para lograr el placer sexual. Dentro de ella la pedofilia supone actividades sexuales con niños prepúberes, de menos de 13 años. Dentro de los pedófilos están los que sienten atracción sexual sólo por varones, o sólo por mujeres o por ambos sexos.

A su vez, otra clasificación podría ser la del tipo exclusivo con atracción sólo por niños, o la del tipo no exclusivo en la que además exista atracción por adultos. Las actividades pueden ser muy variadas incluyendo o no la relación sexual propiamente dicha.

La necesidad de fantasías, aún sin comportamientos en la realidad con niños, cuando las fantasías son el medio fundamental o exclusivo para lograr la excitación sexual, permitiría ubicar al sujeto dentro de esta perversión. Por lo tanto la persona que emplee la pornografía infantil (fotos, páginas de Internet, etc.) para excitarse sexualmente, aunque no tenga relaciones reales con niños entraría dentro de la pedofilia». *

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