Amigos del policía que le quemaron la moto en misterioso atentado siguen reclamando justicia
El policía comienza contando que «el pasado jueves 27 de julio del corriente año, en la Seccional 8ª, de Millán y Raffo, a las 2.30 de la madrugada, dentro del recinto policial se incendió una moto de un agente de dicha Seccional, el cabo Ealter Cubón Girolmino.
Insólitamente, la Comisaría no contaba siquiera con un extintor por lo cual el fuego se propagó y prácticamente destruyó la moto del agente, «adquirida en cuotas con mucho sacrificio».
A su vez otras dos motos de distintos policías también sufrieron averías y estuvo a punto de incendiarse el cuatriciclo de la Seccional. Sobre el tema los bomberos dijeron que el incendio no podía atribuirse a un cortocircuito o algo similar, dada la magnitud del foco ígneo, atribuyeron que la causa del mismo «fue intencional».
Acerca del policía, dueño de la moto, dice que «el cabo Cubón, de intachable conducta en sus funciones, no goza del aprecio de algunos colegas de la 8ª a los que ha recomendado sancionar por anomalías constatadas en inspecciones rutinarias que lleva a cabo».
En relación al autor del hecho «si bien no se sabe quién es, resulta poco creíble que al recinto de la Seccional pueda entrar un extraño sin que nadie lo vea y provocar un incendio de tal magnitud. No se trató de un simple foco ígneo, fue un incendio de proporciones. El vehículo se transformó en chatarra».
En cuanto a la actitud que tomó la Seccional frente al hecho, el denunciante señala que «curiosamente a media mañana del mismo día, sin iniciar un sumario como correspondía, la señora comisaría Silvia Santana Melli, decidió el traslado a la Seccional 24ª del Cerro, del sargento de 1ª Gabriel Gómez. ¿Por qué? No se sabe…».
Siguiendo con el tema, afirma que «hay algo peor aún. Una hora después del incendio, una voz anónima llamó a la Seccional y la telefonista recibió el llamado: «Esto es poco de lo que le espera a Cubón». En cuanto a la llamada telefónica señala que «la amenaza corroboraba en parte que el incendio de la moto había sido intencional. El texto del mensaje mafioso, dicen, luego se cambió y figura en el parte como «quería verle la cara al cabo Cubón», algo que desde un principio se supo que no fue así.
¿Quién y por qué cambió la amenaza por esa nueva expresión? Misterio…», subraya el denunciante
En cuanto a la actitud que tomó el agente al incendiarse su birrodado, la carta señala que «el cabo hizo la denuncia respectiva en la Seccional 3ª (Peñarol) y en la Seccional 8ª recibida por un subcomisario».
Acerca del episodio el denunciante afirma que «esto es grave y revela que es una Seccional con antecedentes de cosas raras y graves irregularidades, y que sin más dilaciones el Ministerio del Interior, que viene tratando de sanear una Policía con mucha corrupción, debe tomar medidas».
En cuanto a la trayectoria de Cubón, y en defensa de su persona, el policía cuenta que «se desempeñó hace un tiempo en «Automotores», donde denunció cosas sucias. Lo trasladaron en el anterior gobierno. Hace pocos días, sus denuncias se vieron confirmadas, derivando en un relevo casi total de funcionarios de dicha repartición».
Siguiendo con el tema aclara que «hay algo más grave aún: hace 2 años, desempeñándose el cabo Cubón en el Servicio 222 en el Banco Central, también denunció irregularidades, como ser uso de vehículos por jerarcas policiales, en traslados de fines de semana a balnearios, etc. Un día al abrir un termo de uso diario, salió de él un gas que le provocó una seria afección respiratoria, por lo que estuvo internado 12 días en el Hospital Policial. Los peritos actuantes, dijeron que se debía a un escape de gas. Insólito: el Banco Central no tiene servicio de gas y todo se mueve en base a electricidad».
Para finalizar cuenta que «tras el incidente, el cabo fue cambiado de horario. Eso le impide ahora, hacer el Servicio 222 en un lugar donde se desempeñaba, mermando su ingreso económico, incluyendo varias cuotas de la moto que debe pagar y ahora casi ni podrá. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad