"Nunca llevaría a mis padres a esos lugares, me los voy a llevar a mi casa hasta su último suspiro"

Enfermera relata el horror de las casas de salud clandestinas y denuncia malos tratos

El día que se produjo el siniestro, el responsable del albergue clandestino intentó agredir al fotógrafo de LA REPUBLICA que tomaba notas gráficas del incendio que se produjo en una de las habitaciones del inmueble que quedó reducida a cenizas.

Tras insultar al periodista, tomó un «cono policial» de los utilizados para marcar zonas de exclusión e intentó agredirlo con el mismo. El individuo, con su actitud provocativa, pretendía que la vivienda no quedara expuesta a la opinión pública y por ende a las autoridades sanitarias. Esa misma noche varios vecinos del lugar, situado en Garibaldi 2487, dijeron a LA REPUBLICA que todas las noches escuchaban llantos y gritos de ancianos y más allá de las constantes denuncias ante la Seccional 13ª nunca se habían registrado requisas o allanamientos.

Una vecina de iniciales LCA, enfermera de profesión y que trabajó en varias casas de salud «algunas en reglas y otras no», contó a LA REPUBLICA lo ocurrido después de que los medios de prensa, los bomberos y la policía se retiraron del lugar.

«Media hora después de sofocadas las llamas volvió el dueño de la finca y echó al paciente que produjo el incendio tratando de secar con una estufa una ropa interior. Así, con medio paquete de yerba, una bolsita de azúcar, sin abrigo, ya que el incendio se lo llevó todo, fue retirado a la fuerza del lugar por el dueño».

Siguiendo con la dramática situación vivida por los vecinos, la mujer contó que «el policía que realiza el 222 en el supermercado El Tío, lo ayudó a comunicarse con su hermana, con la cual vive actualmente. Este hombre vivía en esa casa de salud, porque la hermana no tenía lugar en su casa para él, y aparte él mismo trabaja haciendo suplencias de sereno en el garaje situado al lado del ya mencionado supermercado».

 

No todas maltratan pero…

Como enfermera, y al haber trabajado en varias casas de Salud, la denunciante conoce realmente cómo es la situación que se vive en estos hospedajes clandestinos destinados a ancianos o personas con problemas de salud. Al respecto dijo: «He trabajado en varias casas de salud, de las cuales yo misma las denunciaba por los malos tratos. Se dan malos tratos tanto en las que no están en regla, así como en las que están en regla. Ya que los dueños por no pagar un sueldo como la gente, toman una enfermera por turno y las otras personas son jubiladas». Al respecto aclaró que «no todas las enfermeras maltratan a sus pacientes, pero sí la gran mayoría».

Volviendo a la situación por la que atravesó el anciano, retirado a la fuerza del inmueble, señaló: «El me preguntaba, meses atrás, tanto a mí como al policía, si sabíamos de alguna pieza o lugar barato donde alquilar cerca de aquí. Ya que no podía dormir por los gritos de los pacientes, por los malos tratos que hasta él veía».

En relación a las varias denuncias realizadas por los vecinos de la zona, confesó: «Yo, como tantos otros vecinos, hicimos varias denuncias ante la Comisaría 13ª, por sentir en el silencio de la noche pacientes gritar cosas horribles como ‘no me pegues más’, y si esta casa de salud sigue funcionando habrá más gritos por las noches».

Siguiendo con el tema LCA explicó que «dos por tres un patrullero llega por las denuncias de gritos, que los vecinos realizamos al 911, o a la Seccional 13ª pero nunca fue clausurada».

En cuanto a la situación que viven los pacientes, señaló que «como ustedes vieron ese día, la mayoría de los pacientes fuman. Yo me pregunto: ¿dónde está la seguridad en esa casa cuando son 20 pacientes y 2 empleadas por turno para cuidar a pacientes que fuman? Encima hay dos pacientes que están postrados en su cama, y también fuman».

Con respecto a la situación de las empleadas, dijo que «no sólo se dedican a cuidarlos, sino también a hacer las 4 comidas diarias, limpiar, y otras tantas actividades».

Acerca de su denuncia, aclaró que «por algún medio hay que sacarle la careta a esta casa de salud».

La indignada mujer dijo que además de denunciar el caso ante las autoridades policiales, también va a presentar denuncia ante el Ministerio de Salud Pública con el fin de que de una vez por todas se clausure un lugar donde lejos de brindarle apoyo o comodidades a los más carenciados se los somete a un calvario que nunca se sabe cómo puede terminar.

Para finalizar señaló que «cualquiera de los pacientes podría ser nuestro abuelo o abuela, padre o madre. Ante la cruda situación y realidad, por la que viví personalmente en las casas de salud, nunca llevaría a mis padres a esos lugares. Me los voy a llevar a mi casa hasta su último suspiro», concluyó indignada la enfermera denunciante. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje