Sigue enigma en Parque Rodó
Tal como lo informó LA REPUBLICA en su edición de la víspera, un matrimonio mayor de edad y la empleada aparecieron muertos en la residencia ubicada en la calle Filgueira 2269, entre Maggiolo y Patria. Desde un primer momento se descartó la hipótesis de un triple homicidio, ya que en la casa estaba todo en orden y las puertas y ventanas cerradas. Tampoco se hallaron señales de violencia que permitiera aventurar un hecho criminal. Tras la autopsia realizada ayer a los tres cadáveres se descartó en forma terminante la posible causa de un suicidio colectivo, quedando firme como causa probable de las muertes, que se trastaría de un accidente. Las víctimas murieron intoxicadas, presumiblemente por emanaciones de gas o monóxido de carbono.
Las víctimas de esta tragedia que enlutó a toda una familia fueron identificadas como Ruperto Hugo Sienra García, de 79 años, su esposa, Elida Fontana de Sienra, de 75, y la empleada, Miriam Griselda Arocena González, de 49 años.
El juez Charles, titular del Juzgado Penal de 13er. Turno, asumió las actuaciones presumariales con el fin de aclarar esta triple tragedia. El magistrado, que se hizo presente en la finca del Parque Rodó, a las 20 horas del martes, junto con sus médicos forenses, dispuso la autopsia con el fin de hallar las causas de los decesos, tras quedar claro que no era un hecho criminal.
Ayer se cumplieron las tres autopsias por parte de tres médicos legistas especializados. Los tres patólogos formalizaron una junta médica una vez culminada la pericia científica, coincidiendo en descartar el homicidio o el suicidio como origen de las muertes, aunque esto tampoco todavía pudo ser descartado plenamente. Se indicó que presuntamente las muertes habrían sido causadas por una intoxicación cuyo origen no se ha precisado. Cuando entraron a la residencia, la hija del matrimonio fallecido y su esposo, tras abrir la puerta con sus propias llaves notaron que todo estaba en orden y que las puertas y ventanas estaban cerradas. Tampoco se hallaron llaves de gas abiertas y no existía en el ambiente olor a gas de cañería. La hija y su esposo hallaron los tres cadáveres sentados y abrazados en la escalera que conduce al garaje, como si hubieran pretendido ayudarse a último momento. Lo que haya sido que les quitó la vida fue fulminante y por esa razón el juez decidió profundizar la intervenciónn científica. Dispuso que las vísceras de los tres cadáveres quedaran en el local del ITF, a los efectos de realizar los exámenes patológicos y de toxicología para esclarecer definitivamente el caso. Al mismo tiempo, el magistrado dispuso que los bomberos inspeccionaran el funcionamiento de una caldera que alimentaba la calefacción, como así también las cañería de gas de la vivienda. Pidió que se estableciera con la mayor precisión posible la hora de la muerte, ya que se estima que pudieron sentirse afectados por el mal en horas de la madrugada. Y se vistieron para ir en busca de auxilio médico y fallecieron cuando bajaban la escalera hacia el garaje donde estaba el auto. Se sospecha de un escape de gas muy tenue, que aumentaría durante la noche al cesar el uso de dicho combustible y que se reduciría durante el día, o bien, por una falla en el sistema de la calefacción. En ambos casos, la verdad se conocería en pocas horas más.
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