El inspector Pereyra Roldán defendió el tope impuesto al servicio 222

El jefe de Policía de Canelones negó amenazas a "soplones"

Canelones

En su edición de ayer, LA REPUBLICA informó –citando varias fuentes policiales– que el hermano del jefe reunió al personal en la base de Radio Patrulla y amenazó con iniciar una serie de despidos si sus subalternos volvían a proporcionar información a este matutino. Todo había comenzado con una información publicada días atrás, a través de la cual el autodenominado grupo Policía Alerta de Canelones (PAC) destacó el malestar existente por el tope mensual de horas de 222 impuesto por el comando canario, reduciendo las mismas de 240 a a 180 y postergando los pagos al día 15.

La noticia de la víspera provocó un verdadero escándalo en la Jefatura de Policía de Canelones. Sobre las 10 y 30, el jefe canario se comunicó telefónicamente con LA REPUBLICA para dar su versión de los hechos. Poco antes lo había llamado el ministro del Interior, Guillermo Stirling para preguntarle «si había leído el diario».

«Hay una directiva del Ministerio del Interior que dispone que se cree un oficina centralizadora del servicio 222, al igual que la que existe en Montevideo», indicó Pereyra, destacando que «por razones de cercanía, las oficinas fueron instaladas en las tres zonas» fijadas por la jefatura.

A su criterio, «el sistema anterior era malo desde el punto de vista administrativo y de contralor. Antes, si una persona precisaba un servicio 222, se presentaba en la comisaría, contrataba con el comisario de servicio y pagaba. Si el servicio costaba 100, pagaba un 10% más por supervisión, y de esos 100 pesos iniciales, 80 corresponden al policía y un 20% era destinado a proventos de jefatura. El comisario recibía la plata y casi inmediatamente le pagaba al policía», resumió.

Sin embargo, «al hacerse la reestructura y contratarse el servicio a través de las zonas, origina que paguemos una vez al mes», explicó, e indicó que «mucho personal que estaba destinado a tareas administrativas en las comisarías fue preparado y pasó a las correspondientes zonas para cumplir esa tarea». Paralelamente, señaló, «quedó personal ejecutivo excedente que fue volcado a la calle». Agregó que «para no mezclar con el pago normal, se eligió los días 15″.

Respecto a la disminución horaria, Pereyra afirmó que «de acuerdo a las directivas del ministerio», se fijó el tope de 180 horas mensuales. «Eso significa seis horas diarias, lo que puede hacer un hombre», resaltó, asegurando que «si alguien llegó a 195 horas, la jefatura no hace ningún problema».

Al referirse a la imposibilidad de los móviles de Radio Patrulla de abandonar sus puestos fijos en Ciudad de la Costa, Pereyra subrayó que los puntos de estacionamiento «existen en todos lados». «El patrullero tiene horario de estar parado y de salir a patrullar», remarcó, al tiempo que admitió que en esta área «hay algunos inconvenientes con el combustible».

Ajustes disciplinarios

Pereyra señaló que las críticas formuladas por el personal subalterno «obedecen a otros intereses». «Hubo ajustes desde el punto de vista disciplinario», expresó, remarcando que en Canelones «hay una tendencia de muchos años de nuestros policías de quedarse dentro de las unidades». «He recibido denuncias sobre dotaciones de patrulleros durmiendo», manifestó.

A su entender, «la gente ve más policías, y todavía Canelones no recibió ni un solo policía de refuerzo». «Hay policías que, lamentablemente, no están de acuerdo con esta política de trabajo, y entonces ocurren este tipo de cosas», aseveró.

Sobre las supuestas amenazas de muerte que, según las fuentes consultadas, un agente formuló contra un superior al ser notificado de que se le sacarían algunas horas, el jefe de Policía sostuvo que «el involucrado se presentó al comisario Milton Pereyra y le dijo que iba a poner un abogado porque no amenazó a nadie con el revólver, sino que lo único que tuvo fue un disgusto con el encargado de turno porque no quería salir con un compañero que le habían asignado». Según indicó, ese agente fue el único trasladado en los últimos días.

La versión de su hermano

Tras conocer la información publicada ayer por LA REPUBLICA, Pereyra se contactó «indirectamente» con su hermano. «Pedí que hablaran con el comisario Pereyra, y me vino la información a través de los mandos», expresó.

«A instancias del subjefe de Policía (el inspector Boris Torres), el comisario convocó a reuniones por separado de dos turnos de Radio Patrulla y de la montada por separado. Esas reuniones tuvieron el fin de explicarle a los policías el porqué de la reestructura. No fueron reuniones para recriminar, sino para dar explicaciones y evacuar consultas sobre cómo funcionaba el servicio 222″, comentó el jefe al referirse a las explicaciones brindadas por su hermano, quien de todos modos «tendrá que hacer un informe por escrito».

«El comisario está negando algo que para mí es inverosímil y que no puedo creer», dijo el jefe. «Fuera de los lazos familiares, conozco al profesional», añadió. Respecto a los traslados que habrían sido efectuados por su hermano, el jefe contestó: «Siempre tenemos algún traslado, es lógico, pero no sé si en estos días hubo alguno más. Traslados masivos no hubo».

 

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