Comían en una estancia y los sorprendió la Policía

Capturaron a presos fugados de Durazno

Durazno

Con hambre y mojados fueron detenidos Gustavo Eduardo Burgues y Alejandro Cabrera, ambos de 21 años, por efectivos de la Seccional 5ª de Flores, luego que un hacendado diera cuenta de la presencia en su estancia de dos desconocidos cuyas características se ajustaban a las divulgadas por las autoridades. Los individuos llegaron a la estancia pidiendo «un plato de comida».

El dueño del establecimiento no les negó el alimento, pero mientras los fugados saciaban su apetito atrasado alertó a la Policía que en forma rápida y eficaz rodeó el lugar y capturó a los dos fugados que no tenían fuerzas para resistirse.

La odisea vivida

De acuerdo a lo expresado por el jefe de Policía de Durazno, inspector principal (r) Luis De La Rosa, según declaraciones de los capturados, la madrugada de la fuga se encontraban tomando mate cuando vieron que el guardia se alejaba en busca de herramientas. Aprovechando el momento y sin planificación previa, se escaparon juntos.

Uno de los detenidos argumentó que se había ido «porque tenía a su madre enferma en Las Piedras; pero luego se corrigió y dijo que vio la oportunidad de irse y se fue con su amigo». Primero se escondieron entre unos cañaverales cercanos donde abandonaron el mate y el termo «porque se les había terminado el agua». Posteriormente llegaron al arroyo Maciel, el que pasaron a nado, aprovechando que la madrugada se presentaba con una temperatura agradable.

En el transcurso del día siguiente fueron identificados por un cazador, pero éste dijo luego que temió que estuvieran armados y prefirió mantener cautela. Cuando avisó ya era tarde. Deambularon por los montes del arroyo hasta que llegaron a un establecimiento rural, cercano a Goñi, en la 13ª sección policial de Florida, donde solicitaron posada. El dueño les negó asilo pero les dio una paleta de cordero, denunciando sus sopechas al día siguiente. Pero no podían alejarse demasiado del monte por temor a ser identificados. Incluso en una oportunidad los policías montados que los buscaban pasaron cerca y no los vieron porque estaban escondidos entre los pajonales.

Pierden el rumbo

Al cabo de las horas, se «desnortearon» en medio del monte y tras dormir en taperas o cerca de los bañados dirigieron sus pasos hacia la ruta 3. No obstante, pese a las peripecias no tenían intenciones de renunciar y por el contrario seguían con la idea fija de llegar a alguna ruta, para «meterse» en un camión que se dirigiera a Montevideo. A todo esto, las fuerzas policiales de Flores y de Durazno ya sabían demasiado de sus movimientos, debido a las visitas a establecimientos rurales donde los fugados pedían alimento. Esto marcó en el mapa una trayectoria.

El domingo de tarde, en medio del temporal, los fugados llegaron a un establecimiento cuyos responsables ya habían sido avisados sobre la posible visita. Cuando llegaron, les dieron comida mientras entraba en funcionamiento el teléfono, lo que permitió la rápida llegada de los efectivos policiales y los prófugos fueron detenidos sin ningún tipo de resistencia.

El castigo

El jefe de Policía de Durazno confirmó que tras ser interrogados por la jueza de turno se dispuso el reintegro de los involucrados al Centro de Reclusión tras ser revisados por el médico forense. El jerarca anunció que se les aplicará medidas disciplinarias, así como la elevación a la Justicia de los antecedentes.

De todas maneras, como ambos huyeron sin violencia y por descuido, es casi seguro que no habrá recargo de pena. Se reconoce en el ámbito judicial que los presos puedan buscar la libertad sin usar la violencia, lo que no implica agravamiento de la pena. En este caso, ellos se limitaron a pedir alojamiento y comida, sin cometer delito alguno durante la corta fuga, a lo que se suma que sus antecedentes son por hurto y no por hechos de violencia.

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