El comisario Pereira, hermano del jefe de Policía, fue el mensajero

Crisis del 222: jerarca de Canelones amenazó a policías con despidos

«Acá hay algún soplón» acusó el comisario Pereira que, para resaltar su enojo y jerarquía ante sus subalternos, agregó: «Soy el hermano del jefe y no me cuesta nada mandar a la calle a 100 policías. Con la desocupación que hay puedo traer otros cien al otro día, que podrán tomar sus lugares».

Así lo denunciaron varias fuentes policiales del departamento a LA REPUBLICA, quienes ahora no sólo expresaron su preocupación por los perjuicios económicos que les traerá la rebaja impuesta por el comando al servicio 222, sino también su temor ante las amenazas del superior. Antes de culminar la breve reunión, el comisario levantó en alto LA REPUBLICA y señalando el contenido de la nota aseveró: «Esto es una traición».

Si bien no ha habido despidos, los voceros de los policías canarios (entre los que se encuentran el autodenominado grupo Policía Alerta de Canelones, PAC), el jefe de zona ya dispuso traslados.

El origen del caos

En la edición del miércoles 6 de setiembre se informó sobre el malestar existente entre el personal subalterno canario por el tope mensual de horas impuesto por la Jefatura de Policía de Canelones (que de 240 pasó a 180). Esta prestación es brindada a instituciones públicas o privadas que mediante un contrato con jefatura reciben uno o más funcionarios para la protección.

Este sistema, que no genera ningún tipo de aportes jubilatorios, por más que el policía pasa ocho horas parado en alerta ante posibles situaciones delictivas, es casi la principal fuente de ingresos en departamentos tales como Montevideo y Canelones. Al rebajar las horas, 60 en total, los ingresos se verán seriamente afectados, dijeron los policías. Esta medida estuvo acompañada por una postergación en los pagos de 15 días por mes.

«Cómo vamos a hacer para afrontar los alquileres, los servicios, la comida, y lo que es peor, cómo vamos a hacer para asegurarles a nuestros hijos un crecimiento y educación, por lo menos digna». Esta frase pronunciada por una de las fuentes resume el sentir de los policías canarios.

El año pasado en Montevideo, cuando el anterior jefe de Policía, inspector principal (r) Juan Suárez –hoy titular de la Jefatura maragata– decidió imponer este mismo tope, sus subordinados decidieron anunciar una huelga, abortada por el ministro del Interior, Guillermo Stirling, al anunciar que la rebaja horaria quedaba sin efecto.

En Canelones aún no se habla de huelga, pero la situación, aseveraron las fuentes, es insostenible. Uno de los policías consultados luego de las amenazas recibidas expresó lo siguiente: «Yo no soy de los que están tan mal, pero hablo por otros compañeros que no tienen ni para comer. Nosotros somos los que tenemos que poner el pecho a las balas».

Para ilustrar sobre la grave situación económica que afrontan algunos uniformados el funcionario dijo: «Un policía, en sus horas libres, sube de particular con su guitarra a los ómnibus para tocar y cantar alguna canción y así reunir algunos pesos para su familia. Saca de 150 a 200 pesos y es con eso con lo que está viviendo. Esto da cuenta de cómo está pasando la gente acá… Existe tanta injusticia para que encima tengamos que aguantar amenazas. Sinceramente, decimos que la situación así no pude seguir. Y por algún lado va a reventar».

Amenazas de muerte

El anuncio de rebajas de horas reavivó otro problema conexo al funcionamiento del servicio 222 en Canelones, según lo señalado por las fuentes: la distribución del servicio.

En este sentido se dijo que mientras algunos policías no llegan hoy a las 50 horas mensuales, otros, superan tranquilamente las 240.

Las fuentes puntualizaron que en la Costa se da el caso de un policía (que sería uno de los encargados de asignar horas a los demás funcionarios) que presta servicios en un banco, en un hipermercado y en otros lugares. Esta situación se ve agravada por la rebaja, ya que hay muchos policías que perdieron horas, que no fueron ganadas por los que no superan los topes.

Como se informara en la edición del miércoles, cuando un agente fue notificado de que se le sacarían algunas horas, éste se llevó su mano a la canana y amenazó de muerte al portador de la noticia y al distribuidor de horas.

El hombre cumplió un arresto de cinco días y, según se supo, ahora se encuentra con licencia psiquiátrica.

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