Un contrabando descubierto en el aeropuerto enfrenta a aduaneros con fiscales y jueces

La carga de la discordia: "En el contenedor había hasta un robot con forma humana"

En un procedimiento realizado el 26 de abril del año pasado por el Departamento de Vigilancia Aduanera se constató una irregularidad en varios contenedores que transportaban mercadería en tránsito. Según explicaron los denunciantes, el cargamento iba de Estados Unidos a Brasil, y llegó al aeropuerto de Carrasco, para luego ser trasladado vía terrestre por un camión de la empresa «Intramar» a territorio norteño.

«Al momento de trasladar la mercadería, el camión que iba a transportarla, vía Bella Unión, no lo pudo hacer ya que la misma no entraba en el vehículo. Por lo que se sospechó de algo raro», dijeron los informantes a LA REPUBLICA.

«Los contenedores quedaron en el depósito privado de la Aduana (TCU). Se ‘desconsolidó’ la mercadería de los contenedores y se constató que la misma presentaba una declaración falsa ya que se trataba de una mercadería de mucho más valor. La declarada tenía un valor de 300 mil dólares aproximadamente, y la real rondaba en 1,5 millones de dólares. El cargamento difería completamente con la existente en la declaración real. Una vez abierto se encontró dentro de él, productos de última generación en informática, incluso tenía un robot con forma humana, remedios, cds, gps, artículos de yate y muchas cosas más», explicaron.

«Una vez constada la infracción, se realizó la denuncia aduanera por la falsa declaración de la mercadería. En presencia del juez Letrado de Aduana Gustavo Pini, y ante el director de Aduana Luis Alberto Salvo Herrera, se hizo la denuncia correspondiente y se inició, con el número de expediente 19-43/05, el juicio aduanero».

Los entrevistados por LA REPUBLICA dijeron que «el fiscal Hugo Barrios en primer lugar entendió que la mercadería debería pasar a remate, por lo que el juez falló de igual manera. Pero dos días antes de que le bajaran el martillo (diciembre 2005), el remate se suspendió, alegando que hubo un error informático. La nueva orden era que debían entregar la mercadería a sus respectivos dueños».

 

Rentas perdidas

Los informantes afirmaron que «presentamos varios escritos apelando lo fallado por el juez Pini, y nos entregó por escrito que no estaba sujeto a derecho nuestro reclamo, y entendió que la mercadería debería ser entregada a sus respectivos dueños. La mercadería en tránsito no paga renta fiscal, pero el tiempo que se empleó y que se emplea en el juicio es una pérdida para el Estado y el 50% del 1,5 millón de dólares de la mercadería que debería ir a remate, es como una renta fiscal. Por eso no estamos de acuerdo que se diga que no hay pérdida de renta fiscal. Se pierde el 50% del remate de la mercadería y tiempo que ocupa a los funcionarios en dicho juicio aduanero».

A su vez dijeron que «el segundo fiscal coincidió con el anterior, en que el Estado no pierde dinero sin tomarse en cuenta que la mercadería pasa con una declaración falsa. Con lo cual se sentaría un precedente, y cualquier mercadería en tránsito podría pasar por Uruguay con una declaración falsa».

A pesar de los múltiples reclamos presentados, hasta el momento todo está estancado. La mercadería en infracción nunca fue retirada por los dueños ya que, según dijeron fuentes aduaneras «quedarían quemados».

«Es común que pasen estas cosas, cuando nosotros detenemos un cargamento de contrabando, los dueños desaparecen, aunque para ellos representen una pérdida millonaria», explicaron. *

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