"El asesino tiene dinero, nosotros trabajamos el campo; él tiene un hermano jerarca, nosotros un hijo muerto"

Estremecedor relato de los padres de un joven muerto por un plantador de arroz en Cebollatí

En una carta enviada a LA REPUBLICA, Miguel de León Pérez y María del Carmen Alvarez, padres del hombre asesinado, explican los motivos que consideran erróneos en la decisión del juez. La misiva dice de forma textual: «Carlos era nuestro único hijo. Fue asesinado el pasado 29 de abril de un tiro en el pecho afuera de un bar de Cebollatí. Tenía 26 años. Trabajaba en las arroceras. Ese día habían terminado la cosecha. Carlos era querido por todo el pueblo.

El homicida es un plantador de arroz de la Villa y es conocido por todos que acostumbra, desde siempre, a solucionar sus problemas a tiros y a golpes. Tiene más de un antecedente penal por agresiones, uno de ellos con armas de fuego. Esa noche a Carlos le disparó un tiro en el pecho; murió de inmediato.

La fiscal del Chuy ni siquiera pidió que fuera procesado con prisión, aunque sí por homicidio a título de dolo eventual, con lo cual estará en libertad rápidamente. A menos de tres meses del crimen ya fue pedida la libertad. No es verdad que no haya querido matar. Fue un crimen intencional, el tiro fue disparado de vereda a vereda y a los pies… y el juez le creyó. Claro que nadie puede explicar cómo la bala ingresó de arriba hacia abajo, estando nuestro hijo parado y siendo más alto que el asesino. Tampoco nadie se ha preguntado cómo fue posible esa trayectoria de la bala si el asesino tenía el revólver a la altura de la cintura, como indica en la reconstrucción.

Los que nos hacemos las preguntas somos nosotros, en el medio de la angustia y desesperación. Y no nos convence la respuesta que nos da la gente: el asesino tiene dinero y bienes, nosotros somos sólo una familia trabajadora del medio rural; el asesino tiene un hermano alto jerarca policial, nosotros sólo tenemos hermanos trabajadores del medio rural.

El dolor por la muerte de nuestro hijo nos consume hasta el grado de que no parece posible seguir viviendo. Pero menos todavía parece posible seguir viviendo sin justicia. Eso pedimos».

Por el momento son sólo ruegos. La Justicia ya cumplió su rol y condenó al hombre por haber matado sin una clara intención al joven trabajador de la arrocera. Los padres de Carlos están dispuestos a luchar para que el caso sea reabierto y se consideren algunos aspectos que a su entender «la Justicia y la Policía pasaron por alto». *

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