La descentralización policial muestra sus primeros resultados

19 delitos menos por día desde mayo a julio

Federico Gyurkovits

El punto de partida de este informe trimestral es mayo pasado, cuando en conjunto las comisarías dependientes de la Dirección de Seguridad totalizaron 4.952 denuncias por diversos delitos. Al mes siguiente se contabilizaron 4.186 y en junio las denuncias bajaron la barrera de las cuatro mil. Comparando estos 3.826 delitos con los registrados al comienzo del trimestre, hubo 19 delitos menos por día en todo Montevideo.

Tanto en Ministerio del Interior como en la Jefatura de Policía de Montevideo las cifras provocaron satisfacción, en virtud de que se trataba de los primeros meses que se podían analizar con el Plan de Descentralización funcionando en toda la ciudad. Al asumir el cargo en marzo pasado, el inspector principal (r) Nelsi Bobadilla desmanteló el denominado Patrullaje Metropolitano y redistribuyó sus recursos humanos y materiales en las comisarías.

Es que la premisa del jefe fue potencializar a las seccionales como punto de contacto con la sociedad. Hacia fines de marzo entonces comenzaron a llegar los refuerzos a las dependencias, comenzando con la 14ª de Carrasco, hasta abarcar a las 23 restantes en el transcurso de abril. Paralelamente a esta iniciativa, se decidió subdividir a las jurisdicciones en pequeños radios de manera de lograr un mayor contacto –y derivado de esto en más confianza– entre los policías asignados a cada sector y los vecinos de la zona.

A su vez se le asignó un teléfono celular a un patrullero de cada uno de los radios, cuyo número fue distribuido entre los vecinos. De esta manera se buscó una mayor comunicación con los vecinos, apuntando a tener la información sobre un delito de manera rápida y directa.

Toda esta sumatoria de iniciativas –complementadas con las Comisiones de Seguridad Barrial que funcionan desde el año pasado en cada comisaría– hacía suponer que a medida que se aceitera el funcionamiento de la llamada descentralización, la baja del delito y de la sensación de inseguridad serían un hecho. Por eso la satisfacción que causaron los números en las autoridades, ya que marcan el termómetro delictivo de la ciudad.

Además, altas fuentes policiales señalaron a LA REPUBLICA que la verdadera eficacia de este sistema sólo podrá evaluarse a fin de año, por lo que estos primeros indicadores causaron cierta «sorpresa».

La calidad del delito

Si bien los resultados macro son alentadores, existen algunas señales que también evidencian las falencias del sistema. Una de ellas es que la mejor distribución de los policías y móviles, si bien casi que eliminaron los grandes golpes, ha provocado una modificación en «la calidad del delito».

Esto significa que si antes una banda atracaba un banco, una financiera o una empresa cuando estaba por hacer efectivo el pago de los sueldos, ahora se constata un mayor número de rapiñas, arrebatos o asaltos en los que los botines son reducidos, y que en su gran mayoría pertenecía a ciudadanos comunes o pequeños comercios.

A la par de este cambio en la «calidad del delito» –como se le denomina en el jerga policial– se ha producido un corrimiento de la delincuencia hacia zonas periféricas de la ciudad. Este factor estaba incluido dentro las posibles consecuencias del plan, por lo que se han tomado medidas de refuerzo en estas zonas.

Altas y bajas

Como ejemplo más claro de esto se destacan las Seccional 22ª de Melilla y la 23ª de Paso de la Arena. Estas han sufrido este desplazamiento, tal como lo demuestra el informe al que accedió LA REPUBLICA, especialmente en modalidades poco vistas meses atrás: copamientos y rapiñas, principalmente.

Las estadísticas indican que estas dos dependencias (junto a la 3ª del Centro, la 7ª de El Prado y la 9ª de Parque Batlle) son las únicas que han experimentado un incremento del delito en el trimestre mayo-junio.

Mientras que en el primer mes analizado, la Seccional 22ª recibió 81 denuncias, en julio éstas crecieron a 143. En Paso de la Arena la relación es de 83 a 91.

Las restantes 17 comisarías han logrado reducir los índices delictivos dentro de sus jurisdicciones. La más significativa es la 20ª de Santiago Vázquez, que bajó un 68 por ciento los crímenes.

A esta la siguen la 12ª, que abarca la conflictiva zona del Cerrito de la Victoria y el barrio Borro; la 6ª de la Aguada y Arroyo Seco (53 por ciento); la 16ª de Flor de Maroñas (48 por ciento); la 11ª de Malvín (46 por ciento); la 1ª de Ciudad Vieja (35 por ciento) y la 8ª, que incluye en su territorio la también difícil zona de 40 Semanas (34 por ciento).

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