Sus padres denuncian públicamente el caso y no descartan acciones legales

Una adolescente pierde embarazo en medio de irregularidades en los servicios de salud

Sus padres, Julio Cesar Fleitas y Mariela Perdomo decidieron contar lo que le sucedió para que este tipo de situaciones no pasen más y poder descargar la impotencia que les causó «la mala atención» que recibieron.

Fallas mecánicas en la ambulancia, recomendaciones médicas vía telefónica, negación de atender a una paciente ante el pedido expreso de sus padres y desinformación sobre donde poder realizar una ecografía, fueron la sucesión de hechos que la adolescente debió enfrentar y que sus padres consideran contribuyeron a la pérdida del embarazo de 12 semanas de su hija.

 

La historia

El martes 11 de julio pasado, Roxana se sintió mal y junto a la madre del novio, fueron al hospital. Según consta en la historia clínica, ingresó a la emergencia a la hora 17.30, donde fue atendida por el médico de guardia, quien le ordenó reposo absoluto y solicitó la atención de un especialista (ginecólogo), porque según contó Roxana al periódico Centenario de Cardona había «peligro de aborto».

Dos horas más tarde llegó el especialista, la atendió y mantuvo la orden de que quedara internada.

Al día siguiente, cuando fue necesario trasladarla a Mercedes para realizarle una ecografía que le permitiera saber el estado del embarazo, se desataron una serie de inconvenientes, que los padres de la adolescente estiman le provocaron la pérdida del embarazo.

Los hechos pusieron al descubierto además varias anomalías en los servicios de salud pública local.

Junto a su madre y novio como acompañantes, partieron a media mañana del miércoles 12 en la ambulancia del hospital hacia Mercedes para realizarse la ecografía. Una falla mecánica (problemas en los frenos) en las cercanías de la localidad de Rodó truncó el viaje. Fue imposible conseguir otro vehículo del Ministerio de Salud Pública en la zona, por lo que la madre y el novio de la joven decidieron comunicarse con Cardona en busca de un taxi que les permitiera regresar a la ciudad.

Estuvieron más de dos horas varados en la ruta y en el interín se enteraron que las fallas mecánicas en la ambulancia en las últimas semanas habían sido frecuentes, sin que las autoridades del hospital hayan corregido la situación.

Roxana regresó al centro de salud pasado el mediodía, donde permaneció hasta cerca de las 17.00 horas, cuando en otro vehículo contratado por su padre viajó a Rosario (Sanatorio de Camec) para poder hacerse la ecografía. Nadie le informó, asegura Julio Fleitas, que esa ecografía se podía hacer en los sanatorios locales, a pesar de estar dispuesto a pagar la misma como forma de evitar movimientos de su hija.

Fue en Rosario donde se enteraron que había perdido el embarazo, pero de regreso a Cardona, debieron atravesar otro trago amargo.

Angustiada, nerviosa y con abundante sangrado en su útero, Roxana y su familia llegaron al hospital y pidieron que el especialista la atendiera y explicara el informe que provenía del sanatorio.

Pero no fue así. El médico ordenó telefónicamente el alta de la joven, lo que ofuscó a los padres, por lo que desde el hospital volvieron a comunicarse con él y esta vez indicó que quedara internada y se le suministrara algunos calmantes.

Los padres querían que esa noche su hija fuera vista por el especialista, cosa que no lograron a pesar de que pusieron en conocimiento del tema a la propia directora del hospital.

En la mañana del jueves 13, el especialista observó a Roxana y le dio el alta, no sin antes «rezongar» a sus padres por su insistencia de la noche anterior.

«Creo que no pedimos nada fuera de lo común, sólo que el especialista la viera, estaba nerviosa por todo lo que debió atravesar y necesitaba que el médico la atendiera», dijo su padre al momento de narrar lo que debieron pasar con su hija.

Fleitas aclaró que él y su familia no tienen nada contra el hospital, reconocen incluso la atención de los enfermeros y médicos de guardia que asistieron a su hija, pero no comprende la actitud del especialista. «Más allá de sus excusas profesionales, necesitábamos que viera a nuestra hija para su tranquilidad y la nuestra y se negó a verla», remarcó.

Roxana ya está en su casa, continúa estudiando, tratando de superar las secuelas del hecho, pero como sus padres, no quiere que esto se repita con nadie más y no quede en la letra fría de una historia clínica para engrosar estadísticas.

 

El cuaderno de los enfermeros

Los enfermeros del hospital Cardona dejaron plasmada esta situación en un cuaderno. En el mismo se expresa lo sucedido luego de que la paciente llegó de la ciudad de Rosario donde le hicieron la ecografía. «Hora 19.00 regresa paciente de ecografía nerviosa, angustiada, relata haber tenido sangrado abundante en el viaje, estando dolorida. Se comunica vía telefónica al doctor Del Pino quien indica que se retire de alta. Se comunica a los familiares quienes se niegan a irse sin que el doctor venga a verla. Se llama nuevamente al doctor, se le informa de la situación, quien realiza vía telefónica indicación de pasarla a sala, calmarla con novemina y que la verá al otro día. Familiares de la paciente no aceptan por lo cual retiran la ecografía, y van a hablar personalmente con ginecólogo.

Regresan familiares y nos comunican ingresarla, realizarle indicaciones antes mencionada. Por orden de la directora que continúe seguimiento a través del médico de guardia». *

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