Violento rapiñero tiró amoníaco en el rostro a su víctima y le disparó a 2 personas; igual fue detenido por sus rehenes
Un solitario delincuente ingresó a la barraca «Mario», ubicada en Paso de la Española esquina Carlos A. López, y tras reducir a clientes y empleados se encaminó a la caja registradora. Uno de los empleados del local, identificado como Alejandro Brum, se interpuso ante el camino del rapiñero que sin titubear le arrojó en la cara una gran cantidad de amoníaco que había tomado de una de las estanterías del local, y le disparó a quemarropa con un revólver calibre 38. Con el rostro ardiendo y con un abundante sangrado en uno de sus brazos, el hombre se tiró sobre el delincuente que abrió fuego contra los empleados y los clientes, hiriendo también al dueño del comercio. Los otros rehenes que quedaron a merced de las balas, tomaron coraje y entre todos lograron detener y atar al maleante con cuerdas. Con algunas contusiones importantes, el rapiñero fue trasladado a la Seccional 16 en espera de una resolución judicial. Otro delincuente, que lo esperaba afuera y hacía de campana en una moto, se dio a la fuga en el birrodado.
Mario Martínez, dueño del comercio, fue atendido en el lugar y luego derivado a un centro hospitalario presentando un disparo en el estómago y otro en la pierna derecha. El empleado presentó un balazo en el brazo izquierdo y compromiso de la visión por las quemaduras provocadas con el amoníaco.
Asalto con disfraces
Algunas horas después en la zona del prado, cuatro hombres que vestían uniformes de la compañía Prosegur, y que se desplazaban en un automóvil blanco con el logo de la empresa, se hicieron presentes en la casa de una señora de 67 años diciendo que se había activado la alarma. La mujer les abrió la puerta y los cuatro hombres la empujaron y la amenazaron con escopetas de caño recortado. Tras maniatarla y golpearla en la cabeza comenzaron a revisar la finca, tomando de adentro de un placard 5 mil dólares, 4 mil pesos, gran cantidad de joyas y el captor del teléfono, ya que la habían llamada anteriormente y le habían comunicado que se dirigían a su domicilio a reparar la alarma. Antes de escapar, uno de los delincuentes le pegó nuevamente en la cabeza a la mujer que rogaba por su vida. La Policía sospecha que se trata de la misma banda que la semana pasada cometió varios asaltos con vestimenta de inspectores de tránsito. *
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