No avanza la investigación para aclarar la violación de una jovencita en Colonia

"El ministro me pidió 30 días de plazo y quiero creer que se llegará a la verdad", dijo la madre

¿Otro «caso Trigo» en esta ciudad?, se pregunta día tras día la población, recordando el asesinato de otro joven, también de 18 años, en agosto de 1998, hecho del que sigue sin saberse la nómina de responsables materiales e intelectuales.

Anabel Corujo, la madre de la chica ultrajada, dijo a LA REPUBLICA que confía «en el compromiso que estableció el señor ministro del Interior cuando estuvimos reunidos en su despacho». El me dijo que este caso se tiene que resolver y me pidió un plazo de espera, que vence en los primeros días de agosto. Yo tomé muy seriamente sus palabras y por eso, espero que los avances en la investigación se concreten», señaló.

En esa reunión en Montevideo -de la cual nuestra publicación se ocupó ampliamente- Corujo estuvo acompañada por vecinos de Colonia que la vienen apoyando en sus reclamos y también por el edil departamental Jorge Dumas, del Partido Socialista, que gestionó el encuentro entre ambas partes.

Más allá de sus expectativas, Corujo advierte que «la realidad, por ahora, nos está indicando otra cosa». Estoy decepcionada y desorientada con la forma en que se ha venido trabajando en la investigación», reveló.

 

«Faltan elementos»

El 5 de marzo de este año, Daniela -de 18 años- concurrió a un local bailable en pleno centro de la ciudad de Colonia, a pasar un momento agradable. Lejos estaba de sospechar que esa noche se convertiría en la más terrible de su vida.

«Alguien», según ella misma declaró, le suministró «alguna sustancia» en la bebida que consumía. Eso le produjo mareos y otros malestares, y en esas condiciones fue retirada del lugar por tres o cuatro muchachos.

La subieron a una camioneta 4 por 4, con la radio del vehículo a todo volumen partieron por la rambla costanera coloniense y desembocaron en una vivienda particular del barrio Real de San Carlos, a pocos kilómetros de allí. En esa casa, y durante interminables horas, la sometieron sexualmente. Luego la dejaron abandonada a la vera de la calle Atanasio Sierra, casi al amanecer. Una vecina que providencialmente pasó por aquel apartado lugar posibilitó que Daniela recibiera la primera ayuda y que su situación llegara a conocimiento de las autoridades.

De ahí en más se ordenaron exámenes de ADN cuyos resultados siguen en el más espeso misterio. «Nadie me dice ni una palabra de ese tema y usted comprenderá cómo me siento», indicó la mamá de la muchacha.

Otras fuentes cercanas al grupo de vecinos que la está apoyando dijeron que «también preocupa el hecho de que la inspección de la vivienda donde habría ocurrido la violación, recién se hizo 90 días después de ocurrido el hecho». «Cualquiera, en todo ese tiempo, puede modificar el escenario a su gusto y gana», agregaron.

La Policía, por su lado, ha reiterado ante las insistentes consultas periodísticas que «estamos trabajando pero faltan elementos». Por este caso, se cumplió una impresionante marcha de vecinos en Colonia que reunió a 2.000 participantes. Sin embargo, no se concretarían nuevas movilizaciones de ese tipo.

«La familia Trigo hizo un montón de marchas y lamentablemente eso no dio el resultado de apurar las investigaciones. Acá lo que tiene que funcionar es la Policía, es la Justicia, y ahí apuntan mis reclamos», subrayó la señora Corujo. *

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