Cinco policías fueron brutalmente atacados por pandilla de delincuentes
El teléfono sonó en la seccional 1ra. de Canelones y los policías se prepararon para un procedimiento más. En esta oportunidad tenían que acudir a una finca cercana, a detener a un joven que estaba intentado robar las pertenencias de una anciana.
Cuando llegaron al lugar, el menor ya había logrado escapar, pero fue plenamente identificado por la dueña de casa.
Los cinco agentes que participaron del operativo concurrieron a la vivienda del menor infractor, ubicada en un asentamiento de la zona. Sin imaginar lo que les esperaba golpearon a la puerta del rancho y fueron recibidos por el hermano del ladrón que, sin mediar palabras le descargó un fuerte golpe en el rostro a uno de los policías, utilizando para ello un trozo de madera.
Desde adentro de la humilde vivienda llovieron piedras, bloques y palos sobre los cinco policías que solo atinaron a cubrirse. Otros vecinos que escucharon la trifulca desatada, se sumaron a las agresiones y descargaron su furia sobre los uniformados. La reyerta, que duró varios minutos, culminó cuando uno de los policías logró incorporarse y dar batalla a golpes de puño contra los agresores.
Mientras el agente le ponía las esposas a GAPG, de 17 años, fue sorprendido desde atrás, por el hermano de éste, un joven de 20 años que aprovechó el descuido del uniformado para partirle en la espalda una tapa del contador de Ute. Aunque el agente quedó fuera de combate, fue auxiliado por sus compañeros que, maltrechos, pudieron detener a los dos agresores y escapar con vida.
Los policías fueron vistos por personal médico presentando erosiones en cara, contusiones y traumatismos.
De todo lo actuado fue enterada la Justicia competente, la cual dispuso la entrega del menor bajo recibo a sus padres y su conducción en el día de hoy junto con su hermano. *
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