San Pablo en jaque: 30 ómnibus destruidos, decenas de tiendas quemadas y varios muertos

Sao Pablo sigue sufriendo el terror de la violencia desatada por el «Primer Comando de la Capital». Luego de los 71 ataques registrados el día martes, contra comisarías y garitas policiales, ayer las pandillas organizadas por narcotraficantes volvieron a sembrar el pánico. Tres bases militares, once bancos, seis concesionarias, dos supermercados, una tienda de ropa, tres casas particulares de policías, cinco camiones y más de treinta ómnibus, fueron incendiados y apedreados por los hombres que cubren sus rostros con pañuelos y que se cuentan de a cien.

Los ataques dejaron al menos siete personas muertas, entre ellas un policía y el hijo de otro uniformado. Las acciones de represalia llevadas adelante por la Policía son vistas con malos ojos por los expertos en seguridad que aseguran que solo se incrementa la violencia y lleva al «ojo por ojo». El Mundial de Fútbol paralizó a Brasil y frenó la violencia. Con la pelota lejos de las canchas, los ataques resurgieron con más fuerza y ahora se buscan inmediatas soluciones. El propio presidente Igancio Lula da Silva ofreció ayuda federal al gobierno paulista, pero el gobernador volvió a darle la espalda y a callar su angustia. *

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