El capitán del barco pirata brasileño prefirió huir con la carga sin pedir auxilio para su tripulante herido

Aguas turbulentas: la Policía Federal brasileña investiga a la Armada uruguaya por incidente

A pocas horas del incidente, uno de los pescadores debió ser internado en grave estado con un balazo en el abdomen. Como informó LA REPUBLICA el pasado día 7, el barreminas ROU 33 «Fortuna» perteneciente a la Armada Nacional, que se encontraba en operaciones de control de aguas jurisdiccionales, detectó en aguas uruguayas, a cinco millas del límite lateral marítimo con Brasil, a un buque pesquero de bandera brasileña en posible infracción.

Los tripulantes del barreminas exigieron la detención del pesquero, pero los brasileños desobedecieron la orden y escaparon a toda marcha no sin antes intentar chocar al buque patrulla. La persecución culminó cuando los invasores cruzaron la frontera e ingresaron a territorio norteño.

Cuando el ROU 33 regresaba al puerto detectó, también a cinco millas del límite lateral marítimo con Brasil, a otra embarcación en situación similar a la antes descripta. El pesquero se encontraba con las luces de pesca encendidas y una lona en la popa que cubría su nombre y puerto de origen.

Efectuado el procedimiento de advertencia correspondiente por parte de la patrulla uruguaya, el pesquero no respondió a los pedidos de identificación ni acató la orden radial de detención, logrando escapar a aguas brasileñas. En ambos incidentes se realizaron las acciones intimidatorias autorizadas, es decir que ante la resistencia a la acción legal, se efectuaron disparos de advertencia para procurar la detención de los supuestos infractores sin resultados positivos.

Ahora bien, la Policía Federal brasileña informó que uno de los pescadores que participó en el altercado en aguas uruguayas, identificado como José Agripino da Silva, de 34 años, fue herido de gravedad en el abdomen y debió ser internado en el CTI del hospital «Santa Casa», en la localidad de Rio Grande en el estado de igual nombre, siendo sometido a una intervención quirúrgica para extirparle el bazo.

El delegado de la Policía Federal Cristiano Gobbo, confirmó que la embarcación Astro II presentaba varios agujeros en el casco y en la antena, producto de los disparos de advertencia realizados por la Armada Nacional uruguaya. Los tripulantes de la embarcación en cuestión fueron interrogados por la Policía del vecino país, pero negaron saber de donde provenían los disparos ya que «estaba muy oscuro y la luna estaba tapada por enormes nubarrones».

A sabiendas de la investigación que se llevaba adelante en Rio Grande do Sul, la Armada decidió enviar un informe al Distrito Naval gaúcho donde detallaba lo sucedido, confirmando que se habían efectuado disparos contra el Astro II, ya que estaban invadiendo aguas uruguayas y desobedecieron la orden de detención.

Con la información aportada por los marinos de nuestro país y los pescadores brasileños, la Policía Federal pidió ayuda a Interpol para esclarecer el confuso episodio que culminó con un hombre al borde de la muerte.

Mientras tanto, la embarcación fue sometida a una pericia por parte de la Superintendencia de Porto Alegre, cuyas autoridades elaboraron un informe con la cantidad de disparos que impactaron en la nave, el calibre de los mismos y la distancia que se encontraba el barreminas al momento de efectuarlos.

Los resultados de la pericia técnica fueron entregados a las autoridades policiales de Rio Grande en el día de ayer y en las próximas horas se enviará una copia a la Armada de nuestro país. Según el médico que operó al pescador, la bala que impactó en su abdomen «era de muy grueso calibre».

LA REPUBLICA consultó al capitán de navío (CG) Alejandro Añón, jefe del departamento de relaciones públicas de la Armada, quien al respecto manifestó que «no debemos olvidar en primera instancia, que el buque de la Armada Nacional se encontraba navegando en ejercicio de la jurisdicción nacional en nuestras aguas y ambos pesqueros, que estuvieron involucrados en incidentes ese mismo día, no respondieron a la autoridad competente».

Asimismo el jerarca destacó que sí se realizaron disparos de advertencia, de acuerdo a las reglas que se aplican en estos casos, que incluyen hacer fuego con armamento portátil (calibre 762) a los palos y antenas de la embarcación.

«Antes de llegar a ese extremo, señaló, previamente se le requiere al pesquero en presunta infracción, por radio, que se identifique (el Canal 16 de VHF es internacionalmente de escucha obligatoria para cualquier embarcación); se le ilumina a corta distancia con los reflectores del buque de la Armada y se le indica que detenga sus máquinas.

A continuación y luego de reiterar varias veces estos pasos previos, se le hace fuego con armamento portátil abierto a la proa de la embarcación, que ya ha desatendido las acciones anteriores».

El Capitán Añón enfatizó en que a la Armada Nacional le consta que los pesqueros fueron iluminados y que los disparos de advertencia fueron realizados a corta distancia. Respecto a la posibilidad de una persona herida entre la tripulación de alguno de los dos pesqueros con los que se operó ese día, dijo que «las acciones que se llevan a cabo no pretenden herir a nadie, pero si hubiera ocurrido un accidente, como los buques pesqueros se dieron a la fuga, desconocemos que tal cosa haya pasado.

De cualquier modo, el buque de la Armada tiene la capacidad y el deber de auxiliar y brindar la asistencia del caso. Además y precisamente, se encontraba en la propia escena de las hechos».

No obstante ello, el marino realizó la siguiente reflexión «es evidente que el capitán de ese buque pesquero prefirió arriesgar la vida de uno de sus tripulantes, si efectivamente los hechos ocurrieron como se describen, a pedir asistencia».

Y concluyó preguntando «¿Qué valor tenía para él la carga de su buque?, ¿qué le llevó a tomar la decisión de correr el riesgo de que uno de sus tripulantes «.

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