Una tendencia creciente de los reclusos a estudiar y trabajar en las cárceles
Las autoridades penitenciarias observan con satisfacción que cada día se reciben nuevas peticiones de reclusos para estudiar y trabajar. El incentivo de la redención de pena, proyecto a punto de promulgarse, está calando hondo en los presos. En la cárcel de Santiago Vázquez, por ejemplo, ya son 400 los internos que concurren diariamente a recibir clases a nivel de Primaria, Secundaria y UTU, en los salones instalados en el propio complejo. Aquellos reclusos que cumplan con la carga horario de estudios, cuatro horas de mañana y otras tantas en la tarde, se verán beneficiados con una reducción de su pena de 4 días por cada mes. Para quienes optaron por el trabajo la ley prevé una compensación de dos días de redención por cada jornada de labor.
En lo que refiere a la situación en las principales prisiones del país se dijo que la situación es «normal» y que el actual director nacional de Cárceles, inspector Julián Rodríguez, está abocado a una serie de obras de remodelación edilicias y al mejoramiento sustancial en materia de alimentación y sanidad que alcanza también a los policías que cumplen funciones de vigilancia. Se informó que las obras en el Penal de Libertad, que había sido devastado por los sucesivos motines, están muy avanzadas y que en pocos meses dicho centro de reclusión de máxima seguridad estará en condiciones óptimas. *
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