La abuela dormía en el cuarto contiguo y no la mataron porque no la vieron

Pánico en Mercedes: hallaron los cadáveres de pareja y su hija asesinados a balazos y golpes

El matrimonio trabajaba desde hace varios años en el Departamento de Higiene de la Intendencia Municipal de Soriano, siendo recordados por sus vecinos como buenas personas que veían entrar y salir de la casa para sus diferentes actividades, manteniendo un trato amable con los demás. Ayer martes les llamó la atención a sus compañeros de trabajo que ni Luis, ni Gladis se presentaron a trabajar, por lo que uno de ellos fue hasta la casa para ver qué había sucedido.

Al no recibir respuesta al llamar a la puerta, volvió al lugar de trabajo, y por segunda vez fue otro compañero del Departamento de Higiene, ya que pensaban podría haber sufrido algún percance la mamá de Luis, una señora octogenaria que compartía con ellos la casa.

A este segundo compañero le llamó la atención que la puerta del taller estuviera abierta, por lo que insistió en llamar y al no recibir respuesta levantó la persiana de una de las ventanas, descubriendo el macabro asesinato. Sobre la cama matrimonial yacían su compañera de trabajo, Gladis Hermelinda Aguirre Galain, de 53, junto a su hija Marisel Flora Gutiérrez Aguirre, de 27 años.

Al tomar intervención la Policía se comprobó que las dos mujeres habían sido maniatadas, presentando disparos de arma de fuego. Versiones extraoficiales indican que la señora también habría sido golpeada.

 

Muchas incertidumbres

Al no aparecer el marido, la Policía decidió investigar en el galpón de enfrente, encontrando bajo un encerado, el cuerpo, también maniatado de Luis Eduardo Gutiérrez Delfante, de 52 años, con un balazo en la cabeza. En el banco de trabajo todavía quedaban algunas herramientas y un cuadro de moto, sujeto en una morsa en el cual el hombre estaba trabajando.

El matrimonio vivía en calle Herrero y Espinosa 108, una casa que ocupa, junto al patio y un galpón la esquina que da a calle Detomasi. Cruzando la calle, en otro galpón, el jefe de familia tenía algunas maquinarias y herramientas donde realizaba trabajos de mecánica y tornería. Vivían junto a su única hija, Marisel, a quien le faltaban dos materias para recibirse de abogada, y a la madre de Luis, una señora octogenaria que descansaba en la pieza contigua donde fueron maniatadas y matadas madre e hija.

Marisel tenía que viajar en la jornada del mismo martes a Salto, ya que estaba preparando unas materias para rendir examen.

Lo llamativo para los investigadores fue que las puertas ni ventanas habían sido violentadas, presumiéndose que los ocupantes de la finca les franquearon el paso a los asesinos. La anciana no se percató de lo ocurrido, pese a vivir en la pieza contigua a donde ocurrió el feroz asesinato.

Otro elemento que despertó la incertidumbre de los investigadores es por qué él o los autores consumaron un asesinato, cruzaron la calle y mataron a los que restaban de la familia y no le hicieron nada a la señora anciana que estaba en la pieza contigua. Más allá de cualquiera de las dos posibilidades, o sea que primero hubieran asesinado al jefe de familia y posteriormente a su mujer y su hija, o a la inversa. Lo que evidencia la sangre fría con que fue consumado el hecho.

El móvil de los asesinatos todavía no ha podido ser determinado y si bien dentro de la vivienda se notó cierto desorden, algunas opiniones indicaron que podría tratarse de una simple estrategia para intentar despistar la investigación para hacerla aparecer como un robo.

La información preliminar brindada por el jefe de Policía de Soriano indica que la muerte de estas tres personas dataría de aproximadamente doce horas, por lo que podría aventurarse a afirmar que habría ocurrido entre las 19.00 y las 20.00 hs. del pasado lunes.

De acuerdo a testimonios recabados por LA REPUBLICA en el vecindario, nadie escuchó los disparos, ni mucho menos algún otro tipo de ruido, pero se pudo saber que sobre las 17.00 hs. la vecina que vive enfrente golpeó la puerta de los Gutiérrez Aguirre, ya que había hecho tortas fritas y quería convidarlos. Algo habitual en los vecinos, pero tuvo que retirarse ya que nadie atendió la puerta.

El matrimonio dejaba su actividad laboral a las 13.00 hs., y luego de una siesta Luis solía cruzar al taller a trabajar. Lo que hace presumir que los asesinatos fueron consumados entre el horario que salieron del trabajo y la hora que la vecina cruzó con las tortas fritas.

Al parecer la Policía encontró una nota en el galpón, conteniendo una frase amenazante, junto a un insulto.

La policía viene investigando este complicado caso, al tiempo que dispuso que en la misma jornada de ayer martes los tres cuerpos fueran trasladados a Montevideo para que se le realizaran las autopsias correspondientes. El motivo de esta determinación, según nos expresó el inspector (r) Julio Martínez, jefe de Policía de Soriano, radica en que en la capital del país se cuenta con mejores elementos técnicos como para realizar un trabajo científico de mayor profundidad, algo que podría dar mayores elementos a la investigación. *

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