Al corresponsal de LA REPUBLICA en Rivera le llevaron su automóvil y se lo desguazaron

Robos "castigo" y agresiones contra periodistas por denuncias contra ladrones de autos y motos

En los últimos meses, el Comando de Jefatura ha intensificado los patrullajes en las zonas céntricas con policías de a pie, con perros adiestrados además de móviles en recorridas permanentes. A pesar de ello, con la rapidez del rayo y demostrando conocimiento cabal de los tiempos de recorrida, luego de pasar la misma, actuando con rapidez, eficiencia y naturalidad, eligen la moto o el auto y en segundos se lo llevan. En el caso de los automóviles, los investigadores afirman la existencia de llaves «maestras» que eliminan el forcejeo para abrir la puerta y con la misma lo arrancan y se van. Las motos corren la misma suerte, y hasta se dice que diferentes modelos de una misma marca, previa pequeña adaptación, arrancan con la misma llave. La gravedad de la situación ha llevado a la Intendencia Municipal a establecer lugares de estacionamiento instalando ganchos especiales en el piso para que se puedan amarrar los birrodados. Los autos no tienen las mismas posibilidades y el propietario que no lo puede guardar en un estacionamiento corre el riesgo de perderlo y ni los periodistas se salvan.

 

Los robos «castigo»

Los partes policiales son cada vez más nutridos y los periodistas encargados de brindar la información no pueden evitar manejar nombres de personas reconocidas en el ambiente, vinculadas a toda gama de delitos contra la propiedad. En ediciones pasadas se informó respecto a la agresión física sufrida por el colega de Radio Internacional Fernando Martínez, según se supo, para «avisarle» que no debía seguir denunciando diferentes delitos bajo pena de que la cosa pasaría a mayores. Pero ahora se ha incorporado el «robo castigo», tal como le ocurrió al corresponsal de LA REPUBLICA, Iván Mourelle, y además conductor de un programa periodístico en la radio mencionada. El lunes por la noche, desde el frente de su casa y en cuestión de minutos, le fue hurtado su vehículo particular, participando de la investigación personal de la Seccional 10ª, en lo que parecía un robo de autos como tantos otros. Pero con el pasar de las horas se tomó conocimiento de que no era un robo más, ya que informantes anónimos manifestaron que era el castigo por las continuas denuncias que Mourelle había realizado vinculadas al robo de autos y motos en la capital departamental. El vehículo fue encontrado abandonado en horas del mediodía del martes en la vecina Santana do Livramento, faltándole la mayoría de las piezas, notándose una notoria intención de dañar el interior del mismo con un claro mensaje: «lo robaron porque es muy bocón».

 

¿Mafiosos protegidos?

Las tareas de investigación de los uniformados se tornan cada día más difíciles. Los delincuentes convertidos en verdaderos leguleyos conocen todas las estrategias que, ejecutadas por un abogado, le otorgan una protección por parte de la Justicia imposible de vulnerar por parte de los investigadores. En Rivera se ha dado un caso seguramente inédito en nuestro país y tiene como figura principal a un joven de iniciales GP, con antecedentes por delitos contra la propiedad y sospechoso de liderar un grupo dedicado al robo de vehículos. El joven, que se sentía «acosado» por los investigadores, especialmente por uno que trabaja en la zona en la que suele «operar», encontró una inmejorable forma de quitárselo de encima. Con la asistencia de un profesional, presentó una denuncia ante la Justicia Penal contra el policía al que se le acusó de «acoso policíaco», motivo por el cual, el uniformado no se puede acercar a menos de 150 metros de su domicilio. Por este motivo y a pesar de saberlo involucrado en diferentes delitos, sin las pruebas materiales es imposible detenerlo, salvo que sea «in fraganti» delito. Es entonces que comienzan a aparecer los informantes de turno, normalmente delincuentes requeridos, que se amparan en la impunidad que les da esconderse en Livramento, entendiendo la Policía que de esa forma muchas veces se recupera lo hurtado. Pero libre el ladrón, es solamente esperar que actúe nuevamente, para que todo vuelva a empezar. *

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