Accionistas de "La Pasiva" procesados por comprar con tarjetas de crédito clonadas
Todo comenzó cuando los números de la empresa de tarjetas de crédito Mastercard no cerraban. Cada mes se registraban valiosas compras que jamás eran abonadas por los propietarios de las tarjetas. Aunque se intentó contactar a los compradores, nunca se logró una sola comunicación, ya que ninguno de ellos existía. Los nombres, la dirección, el teléfono y la cédula de identidad eran falsas.
El gerente de Mastercard decidió hacer la denuncia ante la Jefatura de Policía de Montevideo que derivó el caso a Inteligencia policial.
Los investigadores comenzaron la pesquisa en Montevideo. Interrogaron a las cajeras que habilitaron las compras y a varias personas que podrían haber visto a los estafadores que eran descriptos por las víctimas como «educados, simpáticos, amables y muy bien vestidos».
Las pistas llevaron a una organización asentada en Brasil, encargada de fabricar tarjetas de crédito idénticas a las reales. La tecnología aplicada para la fabricación era la misma que utilizan las empresas para elaborar las verdaderas. Un complejo sistema informático y máquinas capaces de imprimir hologramas, eran utilizadas por los brasileños que luego buscaban alrededor del mundo personas con buena presencia y buen nivel económico para utilizarlas.
«Si las usara cualquier persona, la estafa quedaría aclarada en segundos. Ese tipo de tarjetas, con una habilitación de dinero tan grande, son usadas sólo por empresarios o gente con mucho dinero», explicó uno de los investigadores.
Lo cierto es que todos los caminos terminaban en una pareja de empresarios de la zona de Pocitos, que tenían acciones en cuatro locales de «La Pasiva».
Ante la incredulidad de los agentes, se decidió investigar una y otra vez a la pareja para no cometer errores. La confirmación llegó cuando los estafadores fueron filmados por una cámara de seguridad cuando compraban 5 mil dolares en mercaderías. Según fuentes consultadas por LA REPUBLICA, la estafa superaría ampliamente los 150 mil dólares, «pero podría ser más ya que todavía falta mucho por investigar».
Con las pruebas suficientes, los investigadores detuvieron al hombre y a la mujer que luego de la audiencia judicial fueron enviados a prisión por «reiterados delitos de estafa». *
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